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¡Hasta siempre!


Por Emi Graffignano | @emigraffignano

Vivimos en tiempos de constantes cambios, donde la adaptación se convirtió en la clave para sobrevivir. Y ese fue siempre el espíritu de Revista Cool Ruler. Desde su inicio, en Córdoba, cuando nuestra idea original era publicar una revista en papel del tamaño justo para leer a una mano en el bondi, hasta nuestra actualidad, en Buenos Aires, trabajando en las plataformas digitales para llegar a todo el mundo en representación del reggae latinoamericano.

Así, a lo largo de siete años, logramos llegar a miles de lectores a lo largo y ancho del planeta, conocer a grandes artistas, divertirnos pero sin dejar de trabajar por el reggae de la forma más profesional posible. Nunca se concibió a la Cool Ruler como un proyecto que buscase masividad. Todo lo contrario. Siempre nos esforzamos en ofrecer contenido altamente curado para un público cuyo objetivo fuese ir un poquito más allá, para aquellos melómanos más exigentes.

Pero como todo proyecto autogestionado, independiente, el camino fue siempre cuesta arriba. Afortunadamente, Revista Cool Ruler contó con grandes colaboradores, los miembros de su staff, que desinteresadamente aportaron -no un granito- sus paladas de arena para que este medio se convirtiese en lo que es. Pero una mesa requiere de todas sus patas para mantener su estabilidad, y eso no sucedió, tristemente. Este proyecto estuvo siempre a entera disposición de la escena, y podríamos hacer miles de análisis de qué podría haber hecho la escena por la revista, pero no es el motivo de esta editorial de despedida. 

La decisión de darle un cierre a la Cool se debe a muchas razones, pero principalmente a que en la actualidad terminó en un esfuerzo unipersonal imposible de sostener. 

Gracias a todos los que durante estos años apoyaron la movida, principalmente a nuestros lectores. Y a los que no, también gracias, porque nos motivaron a reinventarnos y fortalecernos como proyecto cultural. Hoy, Revista Cool Ruler deja de comunicar, pero lo hace dejando la vara alta desde el punto de vista periodístico.

Sin más que agregar. ¡Hasta siempre!
Turn off.-

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