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Una Isla Club Records, la usina argentina de música jamaiquina


Por Emi Graffignano | @emigraffignano

En mayo de 2010, Satélite Kingston, una de las bandas históricas de la escena argentina, estaba buscando la manera de editar su álbum El Enemigo. El problema era una constante de aquellos años, donde la autogestión no era tan sencilla como en la actualidad con las bondades de las plataformas digitales que hacen -para bien- todo más sencillo: Necesitaban un productor. 

Aunque el reggae argentino estaba en su ápice de popularidad con bandas sonando en todas las radios, festivales, paradores y parlantes que por allí estuviesen dando vueltas, esta siempre fue una escena que la tuvo que remar. Sin embargo, esa característica de aquello que nunca alcanzó a sumergirse de lleno para asentarse como mainstream es lo que permite que el límite entre el escenario y su público sea tan difuso que aquellos artistas a los que admiramos no sean figuras inalcanzables como sucede en otros géneros, sino tipos tan tangibles y reales como cualquiera de nosotros.

Allí entra en nuestra historia Carlos Manuel Moliner, un fan de Satélite Kingston que venía siguiendo a la banda desde 1998, cuando los escuchó por primera vez. Con ese toque de emprendedurismo y desvergüenza que llevamos todos los argentinos en el ADN, el Chino -como se lo conoce en el ambiente- se la jugó y le propuso a la banda ser el productor de ese álbum pendiente. "Sinceramente no tenía expectativas que me den bola a mí, que era un fan. Pero me dijeron que sí. A partir de ese momento tuve que darle una estructura al sello y ahí se originó Una Isla Club Records, que en mayo de este año cumplió 10 años", recuerda.

A partir de ese hecho fundacional basado en un "¿por qué no?", se constituyó uno de los sellos más duraderos y especializados de la escena local, que supo ganarse su merecida reputación. Manuel el Chino Moliner se sentó con Revista Cool Ruler a charlar sobre la historia de Una Isla Club Records, o lo que es lo mismo, sobre una parte de la historia del folklore jamaiquino en Argentina.

Manuel Moliner junto a Andrés Cotter y Daniel Flores, miembros de Satélite Kingston, primer banda editada por su sello

¿Cómo le diste forma al sello tras ese hito fundacional?

El sello tiene una influencia de otros sellos, a la vez. Yo admiro a Liquidator Music, un sello que está en manos de Tony Face en España. Yo admiraba que el tipo no se desvivía por editar discos de músicos jamaiquinos, sino en editar y producir artistas de habla hispana. Y otro referente fue Radiola Records en Brasil, de Bruno Lancelotti, que también hacía lo mismo pero con las bandas brasileñas. A partir de esa idea, como lo que más me gusta son el ska jamaiquino, el early reggae y el rocksteady, siempre se va a ver en las ediciones del sello que el material está orientado hacia esos estilos. Tiene que ver con que las bandas me gusten, porque lo que tiene Una Isla Club Records es que no solamente produce a las bandas con el deseo de que se puedan vender y difundir sino que el material le agrade al sello.

¿Cuál ha sido el camino recorrido hasta ahora?

En 10 años el sello editó siete discos en formato CD, entre los que se encuentran dos títulos de Satélite Kingston; dos de Los Aggrotones; uno de Los Barrelshots, una banda de skinhead reggae de Ecuador; uno de Ska Beat City, la banda de Andrés Cotter que es una persona a la que le sigo la carrera más o menos desde los inicios; y uno de Gigantes Magnéticos. Y como el deseo de siempre del sello fue poder producir en formato vinilo -que no se dio hasta hace un par de años atrás- produjimos cuatro simples. La primera vez, con Gigantes Magnéticos. Después vino uno de Los Barrelshots. Luego, Skadicts Foundation; y hace dos semanas salió a la venta uno de Ska Beat City.

¿Cuál es la historia del nombre del sello?

El nombre del sello surgió a partir de que, en el 2003, cuando me mudé nuevamente al Gran Buenos Aires, tuve la idea de poner un club donde se tocase música jamaiquina, donde pudieran actuar bandas de esos géneros. La cuestión es que donde me mudé, que es Florencio Varela, tenía una reglamentación del municipio que no permitía lugares de recreación como bailes o salas de conciertos en el centro de la ciudad. Originalmente se iba a llamar Una Isla Club. Al transformarse en sello lo único que tuve que hacer fue agregarle "Records".


El sello nace en los años donde la música jamaiquina estaba en el máximo auge en el país. De esa fecha para acá fue cayendo en masividad. ¿Cómo se mantiene sustentable el sello en ese contexto?

Parado en el mismo lugar. Desde que escucho música jamaiquina he visto pasar de todo: desde shows masivos hasta los más pequeños. Lo que tiene el folklore jamaiquino es que es algo muy artesanal, muy de "hazlo tú mismo", no hay corporaciones ni tampoco es el gran negociado. Hay muy pocas excepciones de bandas que pueden vivir directamente de la música. La mayoría de la gente que conozco, músicos o relacionada con el género, dedica parte de su vida a expandir lo que es la cultura jamaiquina pero a la vez tiene otro trabajo. Así que tiene un porcentaje bastante importante de artesanal. Con esta pregunta me hiciste acordar que hace muchos años había un diario que tenía un suplemento dedicado al rock y tenía una sección que decía "¿a qué se dedican los músicos cuando no hacen música?" o "¿de qué viven?", algo así. Me acuerdo que en una de las entrevistas apareció Fernando Marastoni (NdR: quien lamentablemente falleciera en 2010), que fue saxofonista de Satélite Kingston y Pablo Molina. Y él era fumigador, era la persona a la que llamás para que te mate los bichos en los domicilios o las empresas. 

Respecto a lo segundo, no sé cómo se manejan los sellos a nivel mundial. Supongo que la expansión se debe a la cantidad de material que vendas. Pero lo que tiene Una Isla Club Records es que edita material que le gusta al mismo sello y a la vez, con la ganancia que dan los discos, produce a otros artistas que también son del agrado nuestro. No siempre ganás. Y la vez que lo hacés lo invertís en un nuevo disco o una nueva producción.

Hace ya unos años volvió a repuntar el vinilo como formato y ustedes están trabajando con algunas bandas en esa dirección. ¿Por qué creés que reapareció la pasta y cómo trabajan en ese sentido?

Empezó a repuntar pero nunca desapareció. La música jamaiquina siempre utilizó el formato vinilo para las fiestas, para la diversión. Hay una cuestión de gustos. Yo me crié con ese tipo de música. Más o menos el que nació en los '70 pasó por casi todos los formatos. Es el ideal. La música se ha convertido en algo tan efímero, en una descarga que al otro día podés borrar y ni siquiera saber quién estaba tocando o el número de track que sonaba. 

En Argentina, por una cuestión de que las fábricas de vinilo no estaban al alcance de todos, Una Isla Club Records arrancó tarde produciendo singles. Lo que tienen los sellos de la música jamaiquina es que no son iguales a los sellos de, por ejemplo, la música rock. No tenés que tener todos los años un disco en la calle. Pero cada uno que sacás se convierte automáticamente en un clásico, en algo que no lo tiene toda la gente, o que marca algún hito de importancia dentro de lo que es su historia.

¿Cómo trabaja el sello para producir este tipo de material?

Con el correr de los años me he rodeado de amigos que tienen los mismos intereses y también están inmersos en la música jamaiquina. Tenemos una diseñadora encargada de todo lo que es el arte y lo que son las "galletas" de los simples, que es Soledad García, bajo Diseño Desobediente. La mayoría de las producciones son masterizadas por Esteban Descalzo, en Kingston Factory. Y trabajamos con la única fábrica de singles que hay en Argentina por el momento que es Hamilton Records.

Moliner junto a Esteban Descalzo, de Kingston Factory

¿Creés que el reggae va a alcanzar alguna vez la popularidad que supo tener en los años en que nació el sello?

Está buena la pregunta. Me hiciste pensar incluso más allá del 2010, que es cuando se originó el sello. Mucho tiempo más atrás. Desde recitales de reggae o ska donde toda la escena de Capital y Gran Buenos Aires llenaba un lugar y toda la gente se conocía, hasta varios años después cuando Los Cafres alcanzaron su pico tanto en la radio como en la TV, creo que con Bastará. No sé si la música jamaiquina va a volver otra vez a tener ese pico de popularidad pero lo que sí estoy seguro es que hace mucho años está instalada como cualquier género. La otra vez escuchaba los comentarios, creo que de Santi Palazzo en La De Dios, donde estaba haciendo un mapa con una radiografía de todas las bandas de reggae o ska que hay en el país, y había contabilizado unas 300 bandas. Así que como te dije, parado en el mismo lugar he visto a la movida ir y venir. La música jamaiquina está instalada en Argentina y en América Latina, y tiene identidad propia, contando historias que representen a un chico o una chica del conurbano bonaerense sin tener que irse a hablar de cosas netamente de la cultura jamaiquina como Jah o el retorno a África.

Quizás llegamos a un punto en que hay más bandas que público que las escuche. Me refiero a eso, si creés que podría masificarse nuevamente del lado de los oyentes.

Ese es ya un punto de vista de qué quiere hacer cada banda. Hay unas que quieren tocar solamente y no les importa si llevan 10 personas o llenan un Luna Park. Creo que hay una escena bastante armada, con sus propias radios, publicaciones, fanzines. Y dentro de lo que son los estilos del reggae hay para todos lo gustos. Partamos de esa base. Después lo que pase en un futuro, sinceramente para mí es una incógnita. Mi aporte es esto, que Una Isla Club Record cumplió 10 años y que hay una escena viva demostrada en la cantidad de material que se edita.

¿Cómo ves a Una Isla Club Records en 10 años?

Dentro de 10 años voy a tener 60 años y menos hilo en el carrete. Lo único que espero es que existan muchos otros Una Isla Club Records, no solamente editando discos sino realizando cualquier actividad o participación que haga crecer más la movida jamaiquina en Argentina.

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4 Comentarios

andres ska beat ha dicho que…
Grosso el Chino! Un laburante y pasional. Gracias por todo lo que haces
Jime ha dicho que…
Es un maestro y un gran artista. Mucha pasión talento y conocimiento..te adoramos chino. Alta nota y trayectoria.
Neco ha dicho que…
Aguante Chino años poniendo el pecho y el corazón por esta música
Beto ha dicho que…
Felicidades Chino por esta publicidad hacia tu trabajo, desde el interior te hacemos el aguante y sabemos las zapatillas que gastaste. abrazo grande y que sigan las produ!