10 recomendados que nos dejó el 2019


Por Rafael Frías
@rafffrias

Nuestro curador de ska y rocksteady Rafael Frías, fiel a su costumbre, seleccionó diez discos destacados del 2019 que no podés dejar de escuchar y acá están sus porqués. 

01. The Aggrolites - Reggae Now

Los discos muy monótonos (por más buena que sea la banda y por más buenos que sean sus músicos) me suelen aburrir. Me gustan los álbumes variados, dinámicos, esos con buenas canciones, con buenas letras, con grandiosas melodías. Prácticamente en todos los discos anteriores de esta banda que hoy aparece en mi puesto #1, me pasaba eso; sí, una banda que siempre ha sonado muy pero muy bien y que siempre ha tenido grandiosas canciones, pero éstas en sus discos previos (al menos en mi gusto) siempre fueron 3, 4, 5 ó 6 temas de repertorios de 12 y hasta 19 canciones. Lo demás me parecía y me parece muy repetitivo. The Aggrolites ha sido sin duda una de las bandas más icónicas del sonido reggae en los más recientes 10 ó 12 y como bien he escrito antes, una agrupación con un sonido amado y envidiado (en el mejor sentido de la palabra), logró una magia única entre aquel atrevido y viejo sonido del reggae 69/70 en Jamaica, conjugándole con actitud punk con mayor contundencia y dominio del funk y con la dulzura del soul, que al fin de cuentas ha sido la música pop de Estados Unidos y con la que seguro muchos de estos Aggrolites crecieron. Energía impactante en escena, instrumentistas como Roger Rivas en el órgano o una voz como la de Jesse Wagner (sin dejar de lado los trabajos de base rítmica con los que la banda ha contado en todos estos años) hacen de los Aggrolites una de las representaciones más firmes y elogiadas del sonido reggae/rocksteady en todo el mundo. Reggae Now es, no sólo el disco que más he disfrutado de Aggrolites, sino para mí el álbum más redondo y mejor llevado de la banda. Compacto track list donde la banda se mueve con una complicidad perfecta tras varios años de ausencia a la hora de sacar un material oficial. Se nota lo conectados que están como grupo gracias a todos esos shows hechos durante varios años por varios lugares del planeta; de forma constante además. Se nota la maduración de sus piezas tras producir, grabar y componer por separado fuera de la banda, enriqueciéndose de otras generaciones y de otros talentos. Absorbiendo lo mejor como productores de terceros. Reggae Now es una verdadera obra del reggae retro y del rocksteady. Todas las canciones son buenas, bien hiladas, variadas (sin dejar su estética), divertidas y hasta algunas melancólicas. Destaco: Say or Do, Jack Pot, Hurry Up, Western Taipan, People Win y la hermosa Shadow Walk.


02 - The Loving Paupers - Lines

Casi casi tocando el primer lugar de mi top aparece el álbum debut (larga duración) de esta banda de la costa este de los Estados Unidos (muy cerquita de Washington D.C para más señas). The Loving Paupers es un grupo que conjuga juventud con experiencia en sus filas, y ello sin duda se nota en toda la energía del disco: frescura, ideas poderosas, grandiosas canciones, una banda que suena muy bien, pero que la prefiero en estudio, y no porque en vivo no suenen bien sino porque visualmente me parecen sosos, poco atractivos escénicamente (o al menos en lo que he visto de ellos en Internet). Antes de adentrarme con más detalles en el disco y su contenido, hay que subrayar y poner en mayúsculas el trabajo de mezcla y máster hecho de forma magistral por un dúo dinámico que supo entender desde el minuto cero el sonido que estas canciones necesitaban: Victor Rice como ingeniero de mezcla y mi querido amigo Esteban Descalzo como ingeniero de master. Quizá este disco no está en el puesto #1 por notar que es una banda que pareciera poco haberle importado el trabajo de su álbum (o es la impresión que al menos me llevo). Ante tal discazo, me parece lamentable que el arte haya sido tan básico y tan poco profundo en concepto. De hecho, pudiese perfectamente ser un disco que pase por debajo de la mesa si al menos vemos su portada (me pasó al inicio cuando le vi por primera vez y le pasó a par de amigos más). Parece que sus músicos no tienen mucho interés en promocionarlo o moverlo a través de las redes sociales. Cada quien pareciese andar en lo suyo sin concentrar la energía que este proyectazo amerita. La voz de Kelly Di Filippo es dulce, hipnótica, agradable; como una ola amable entre un profundo azul de mar conjugado con un irresistible sol; eso sí, dejando claro que no es una voz con color distintivo pues a ratos recuerda mucho a Hollie Cook. La banda en el álbum suena increíble, las canciones son fantásticas. El trabajo hecho entre el guitarrista Jorge Pezzimenti y el tecladista Daniel Schneider en composiciones es prácticamente una símil a lo Lennon-McCartney (que por cierto, se nota mucho la influencia Beatles acá..). Como bien dije, es un disco que me encanta de inicio a fin, sin embargo destaco: And The Piano’s Playing”, The Words, Stop Locking The front Door, What I Want, Let’s Not Rewind These, Tamborine In Just The Right Hands. ¡Todos temazos! Lover’s rock, rub-a-dub, rocksteady y canciones tremendas hacen de éste mi segundo disco favorito de 2019. (PD: Ni hablar de la versión dub hecha por el gurú Rice).


03. Roy Ellis meets The Transilvanians - Almighty Ska

Liquidator Music no puede quedarse fuera a la hora de editar un grandioso ranking anual. No es casualidad que sea de los sellos más respetados, reseñados y admirados en la industria de la música jamaicana actual a escala planetaria. Liquidator Music es también de los más serios sellos disqueros a la hora de fichar un proyecto y hacer una curaduría con pleno criterio. Por ello se conoce el nombre de Toni Face. En 2019 disfruté varios de los títulos que lanzó el label pero sin duda mi álbum larga duración favorito lanzado por Liquidator es esta nueva aparición del todopoderoso Roy Ellis (Mr Symarip), quien se hizo acompañar nuevamente por la banda española The Transilvanians, quienes vaya, a mi juicio han hecho lo mejor de su carrera: ¡Cómo suena de bien este grupo aquí!. Una perfecta backing para el Boss. Temas propios, algunas versiones (como la bella I Love Just The Way You Are o la minimalista adaptación hecha al grandioso hit de Lou Rawls You’ll Never Find Another Love Like Me, y en general un repertorio súper variado y súper sabroso. No puede leerse muy arriesgado de mi parte, decir que Almighty Ska es de los dos mejores discos hechos por Mr Symarip en los más recientes 15 años. Un cantante en plena forma; avasallante, divertido, seductor y 100% conectado con su repertorio y con sus cómplices en el estudio, nuevamente destacando el trabajo de los Transilvanians. Recomiendo este disco al 100%, variado, sabroso y lleno de fantásticos skas donde el walkin’ bass retumba al menos detallista, algunos reggaes y rocksteadies bien a lo Jamaican. Me encantan de acá: Almighty Ska, I've Yold To Change Your Evil Ways, A Little More Oil In My Lamp, I'll Be Loving You Baby, Cool Down Your Temper.


04. The Prizefighters - Firewalk

Jump Up Records pudo ser el sello que más álbums editó en 2019. Entre fichajes a bandas nuevas (caso de los Loving Paupers), regresos de varios grupos o nombres como Mark Foggo Skasters o los amigos de Red Soul Community; o re ediciones de discos de los '90. Uno de los discos que más disfruté del catálogo de esa disquera (además del #2) es el de la banda oriunda de Minneapolis The Prizefighters, un grupo con ya varios años de trayectoria, con varias presentaciones en diversas ciudades de los Estados Unidos e incluso con varias apariciones en vivo o estudio junto a leyendas jamaiquinas como Charlie Organaire. En 2010 oí su álbum Follow My Sound (que no sé si ciertamente es el primer trabajo de ellos) y no me gustó mucho. Luego me topé con el EP lanzado junto a Organaire (varios años más tarde) y me sorprendió lo bien que sonaban, así es como hacia mayo 2019 oigo Firewalk, su más reciente disco, toda una obra maestra, (arriesgándome a decir con certeza, es su mejor trabajo hasta la fecha) ¡Qué discazo!: Sabrosísimas canciones, muy buenas voces, una gran producción buscando y logrando esa estética de mitad de los años '60 y temas variados entre ska y rocksteady con una duración corta que ¡vaya! lo dejan a uno pidiendo más (cosa que me pareció súper acertada dentro de la composición y producción del título en cuestión). Generalmente temas originales, salvo un par de versiones donde destaco (y con esto el disco terminó de entrar en este puesto), una adaptación impresionante al tema principal (opening) de una de mis series favoritas de la vida (anime), Cowboy Bebop: Tank. Sin duda Yoko Kanno estaría orgullosa de estos muchachos. Una verdadera joya del actual ska tradicional y del rocksteady oscuro es este álbum Firewalk, editado en CD, LP y hasta en cassette. The Skatalites, The Upsetters y la magia de Jamaica recreado allá, por el norte de los Estados Unidos. De aquí recomiendo The Accolade, Kashmir, Kashmir Rock, Mars Rover, Firewalk, Tank, y Just Let The Music Play.


05. Guive & The ORA - La Musique Est Mon Remede

Todos los discos que aparecen en esta lista, los oí y disfruté mucho durante 2019, donde tal vez no estuve muy avocado a descubrir y a escuchar tanta música como años anteriores por andar con el tiempo enfocado casi al 100% en las labores de producir un disco dentro de una dinámica nada favorable. El quinto álbum del que quiero escribir y del que quiero celebrar con bombos y platillos, es el debut del trombonista, compositor y cantautor francés Guive a quien conocí hace un par de años cantando el clásico de Tom Jones It’s Not Unusual junto a los maravillosos Booboo’zzz All Stars. Guive tiene una voz estupenda, un intérprete de altos quilates y ni hablar de la banda con la que se hace acompañar, los Original Reggae Addicts. La trayectoria de este amigo no es nada nueva dentro de la escena reggae-world music francesa pero no fue sino hasta el año pasado cuando su álbum debut salió a la venta. De hecho, hace unos cinco meses (¿quizá?) escribí algo sobre su trabajo y sobre este material para la Revista Cool Ruler, porque tal como mencioné al principio, éste fue un disco que escuché mucho. Una banda que suena de forma lúcida, impecable, potente, con el swing del reggae y el rocksteady de finales de los '70 y de toda la década siguiente (en UK). El balance de los sonidos jamaicanos va de la mano con rasgos de R&B moderno y pop, junto a cosas medio soul actuales, y otras más "afrancesadas” tal tal como en su primer single Bienvenue à Paname, donde la instrumentación tiene una acordeón que puede llevarle a uno por una escena romántica de atardecer en la Torre Eiffel. De aquí les quiero recomendar: Sous La Pluie Et Le Vent, Keep On Holding On” (pedazo de rocksteady moderno interpretado por su tecladista), Les Mots Qu'il Te Fallait (roots de altura), J'ai Embelli La Vérité (100 gramos de Augustus Pablo al caldo), Winter In Summer (segundo y hermoso single del álbum), Unchain My Heart (hasta Ray Charles lo bailaría desenfrenadamente, ¡qué versión!).


06. Monty Alexander - Wareika Hill Rastamonk Vibrations

¡Uff qué discazo! Monty Alexander es sin duda alguna el pianista jamaiquino más prolífero, me atrevería a decir (en cuanto a grabaciones y a producciones salpicadas de jamaican music) que junto a Sly & Robbie, Monty es de los artistas jamaiquinos con más registros y más créditos tras discos de jazz, soul, funk y por supuesto reggae. No es para menos, pues hablamos de un caballero que estuvo desde adolescente viendo la cream de la cream del jazz y el soul en los Estados Unidos. Este nuevo álbum de Monty (tras aquellos hermosos Harlem-Kingston Express) es otra joya más en su extensa discografía. Qué maravilla de título y qué maravilla de concepto el recrear en la más pura y elegante estética del jazz jamaicano una diminuta pero notable lista de canciones del mítico pianista Thelonious Monk, de los genios (al menos para mí) del jazz y la música de siglo XX. Un total revolucionario en la improvisación, la rítmica y el rollo armónico. Junto a Coltrane, Davies y Montgomery, de los personajes que más marcaron el jazz (al menos desde mi opinión). Monk vivía en un barrio neoyorkino donde se decía habían varios jamaiquinos y el mismo Monty Alexander sabiendo del tema, toma eso como hilo narrativo para conceptualizar este exquisito disco. El arte se deshace entre la vista y los dedos, el trabajo de mezcla y master es 10/10, los arreglos, las improvisaciones y el sonido del ensamble es de otro mundo (la base rítmica es mortal: bajo y batería de alta gama). Destaco de aquí: Misterioso, Bye-Ya, San Francisco Holiday (Worry Later), Rhythm-a-Ning, Brilliant Corners, Monk's Dream, Abide With Me (jazz y nyahbinghi). Monty vuelve a mezclar elegancia, experiencia, finura, criterio de sobra, groove, virtuosismo y caribe en un disco que deben oír si aman el jazz y el reggae.


07. Empate:

Steel Pulse - Mass Manipulation

El primero de los dos empates que aparecen en mi top y es que sí, es tan complicado seleccionar tan solo 10 discos de tantos lanzamientos que he colado dos álbumes más. El primero de esos discos a destacar en mi puesto #7 es el regreso a los estudios de los siempre respetados y legendarios Steel Pulse, quienes con múltiples elementos han hecho de Mass Manipulation un álbum perfecto dentro del sonido reggae global. El “Pulso de Acero”, la voz que llena de orgullo y júbilo la emigración caribeña establecida en el Reino Unido. Cronistas de los abusos sociales, de las injusticias y visionarios de un mundo más justo y solidario. Increíble imaginarse el panorama por el que pasaban (culturalmente hablando) cuando se formaron, esa ebullición del punk y del reggae siendo ellos partícipes y protagonistas. Este doceavo disco de la banda sigue fiel a su esencia, a sus principios y a su trabajo de labor social a través de líricas y extraordinarias canciones. David Hinds impecable junto a un grupo que sigue manteniendo firme con ese pulso iniciado en 1975. Mass Manipulation es un trabajo actual, combativo, resonante, recio, experimentadísimo, fresco. La verdad es que nunca he sido fan de Steel Pulse, no por un tema de gustos, sino por todo lo contrario: es una banda icónica y casi referencia obligada para quienes amamos la música jamaiquina, pero no conozco toda su discografía como para realmente emitir opiniones más firmes o comparativas. Sea como sea Mass Manipulation es un disco que al menos para mí representa de lo mejor hecho en el ámbito reggae global mainstream (junto al nuevo de UB40 y a The Final Battle).


Baby Love & The Van Dangos - The Golden Cage

Tal vez una de las bandas más infravaloradas de la escena ska europea. Estos daneses de Baby Love & The Van Dangos a pesar de mi etiqueta del inicio (que no es más que una percepción) cuentan con más de 13 años de experiencia y caminos por buena parte de Europa. En lo personal es una banda que me gusta mucho, de hecho fue así desde aquel primer disco Run Run Rudie que junto a su segundo título siguen siendo para mí de los dos álbumes favoritos de estos daneses, guardando la distancia de algunos cortes de sus discos 3 y 4 (los dos siguientes a éstos, que sí me parecieron bastante flojos y poco atractivos y el motivo ya lo sabrán). Hace unos meses pudimos entrevistar en Radio Pirata a su cantante y principal cerebro letrístico-creativo Daniel Broman. En esa entrevista hecha por Caplís, Daniel le comentaba que pasó varios años sumido en un crónico alcoholismo que lo llevó a vivir severos momentos turbios en su entorno, lo cual lógicamente impactó en la banda y en su proceso creativo, por eso, los dos álbumes anteriores de la banda (en especial el antecesor a este) tienen esa característica bien apática, floja y sombría; canciones tal vez sin alma y sin ese amor por más esfuerzo que haya puesto la banda ante una situación como la que pasaba su front. Daniel es un tipo súper talentoso y súper creativo (para Caplís, mi persona y otros amigos de la escena, él es de las voces más interesantes, fuertes y con mayor personalidad en la movida ska-reggae global) y como muchos otros grandes nombres en la historia de la música (y como pasa en la vida de cualquier ser humano), pasó por un mal momento y no dejó de reflejarlo en canciones. Sin embargo, en este nuevo álbum, su estado anímico parece en forma y su adicción al alcohol parece haber sido superada de forma exitosa. De hecho, él mismo comenta que el buen momento emocional que vive se refleja en este trabajo y absolutamente se nota cuando arranca el track 1, que al menos en mi caso me hace reencontrarme con una banda que siempre me gustó pero que tuve alejada de forma profunda desde su tercer álbum de estudio lanzado hacia 2010 ó 2011. Recomiendo a ciegas: No God Above The Bottom Line” (sabroso blue beat moderno), Sledgehammer (un early reggae con perfecta estructura de canción pop, como de los '80, con coros maravillosos, armonía cautivadora y para mí el tema que vale el disco), Golden Cage (reggae en onda rub-a-dub, increíblemente lograda. Igual: ligero, fresco, pop e irresistible a bailarse), The Cracks (un buen rocksteady donde Daniel hace lo propio de forma elegante y sublime junto a un fantástico arreglo de brass al final que pone la cereza en el pastel).


08. The King Lion - Blank

Muchos saben que soy un loco coleccionista y seguidor del ska japonés (especialmente del ska tradicional, rocksteady y algunas cosas reggae) y ¡vaya! para quienes seguimos la movida nipona con detenimiento, no es secreto que ésta lleva algunos años mermada de buenos álbums de ska. Si me lo preguntan, siento que la mejor época para el ska en Japón se dio entre 2001 y 2010, después de allí, muchas bandas se disolvieron, otras comenzaron a trabajar a media máquina y otras en cambio parecieron haber quedado olvidadas y borradas del mapa musical. The Lion King ha sido una banda activa en todo este tiempo, generalmente de una forma bastante underground-foránea pero activa al fin. En 2004 editaron su primer material de estudio, un mini álbum bien bueno que vino acompañado en los tres años siguientes con varias apariciones en recopilatorios buenísimos de ska japonés (Ska Juction, Big Shot, Ska Clash) y alguno que otro single lanzado en 7” (con básicamente los mismos temas lanzados en su mini álbum o incluidos en alguno de esos compilados, salvo una increíble versión que hicieron de Mughead Ska (Llans Thelwell & His Celestials), uno de los ska más fulminantes que hay dentro de las archivos de Jamaica hacia los '60). Hoy en día pareciera que vivimos en una dualidad extraña, por un lado me ilusiona ver que muchas personas optan por el veganismo (tan solo por un tema de respeto y amor animal), optan por defender y posicionar el abuso animal así como otras cosas lindas de preservación al ambiente y demás. Pero por otro lado, veo muchísima insensibilidad, veo autómatas, zombies, ofendidos y poco sensatos, veo mucho snob y por supuesto, sensacionalistas. En fin contrastes humanos. En redes sociales se ve cómo muchísimas personas se deslumbran con cosas que salen “de la nada”; reseñadas, reposteadas, mencionadas y elogiadas casi de forma falsa, sólo por seguir la corriente. Un poco de esto sentí con este disco de The King Lion que vino a salir precisamente en unos tiempos donde ya no es tan complicado conseguir música o información referencial de Japón traducida de forma más figurativa por Google. Inclusive hoy, a pocos clics puedes comprarte tus discos desde la tierra del sol naciente. Hace 12 años atrás (cuando comencé en mi investigación y mis programas especializados hacia el ska japonés) el panorama era otro. Comentaba que este disco pareciera ser todo un boom en los lanzamientos del año pasado y de cierta forma debo decir que me alegra sea así porque me encanta que muchos valoren el ska tradicional japonés y bandas under como estos The King Lion (que en honor a la verdad son ya unos veteranos a la hora de sonar como esas grabaciones killer de Skatalites, Dragonaires, Celestials, The Mighty Vikings o Prince Buster). Por cierto, Blank no es de mis discos favoritos del ska hecho en Japón, a ratos me parece muy repetitivo (¿será que me estoy poniendo viejo?) y bastante inocente en algunos aspectos de arreglos de vientos, es como si una cantante cantara todo un disco sin adornar, sin modulación alguna, sin un colorcito distinto y sin salirse de su zona de confort si quiera un poco, ¿se lo imaginan?, ¿aburrido no?. Bueno, ese es un ejemplo exagerado para este disco pero es un poco lo que siento oyéndole de arriba abajo. Aunque y refutando este último punto, es válido también decir que ellos no tienen mayor pretensión a la de sonar con sencillez y eso sí, mucho tumbao-groovy; tal como muchas grabaciones jamaiquinas. A pesar de no ser de mis discos japoneses favoritos, sí me encanta que esta banda siga fiel a hacer un álbum 100% ska Tradicional, manteniendo la flama iniciada por los Ska Flames, manteniendo ese condimento único y especial de los japoneses a la hora de hacer sonidos Jamaicanos y manteniéndose activos durante todos estos años viniendo de una prefectura no muy lejana de Tokio pero donde poco pasa en ámbito ska y reggae (Akita). De aquí recomiendo a ciegas Cold Sugar (todo el condimento japonés del ska concentrado. ¡Wicked!), Sun Sun (jamaican ska al 10.000%), Whispy (de mis ultra favoritas. Temazo), Skatman (divertido ska), Weeded (qué buena línea de bajo donde Don Drummond se pasea plácidamente. El mejor ejemplo de “menos es más” y de lo que antes menciona: simplicidad y minimalismo al máximo hecho de forma admirable), Black Magic Woman (Prince Buster en algún acto de Prince of Peace. La mejor versión que he oído de este clásico de Fleetwood Mac (inmortalizado por Santana). Otro de los temas que valen el álbum y uno de los dos 45’s que lanzaron en conjunto con Blank.


10. Empate:

The SpecialesEncore

El segundo empate de mi top entre dos discos bastante disímiles, aún cuando éste primero es una de las influencias más notorias en la cabeza de quien lidera el segundo disco de este empate: Tatsuyuki Hiyamuta. La verdad es que yo nunca he sido muy 2Tone, básicamente porque no viví esa época. No fui un adolescente en los años '80 y mientras fui creciendo y desarrollando mis gustos musicales, siempre me incliné más por el soul, el jazz, el funk y en ámbito de música jamaiquina por el sonido sixties y seventies y claro está, por el ska jazz. Sin embargo, es imposible no colocar este disco en mi top, simplemente por tratarse de los Specials; simplemente por ser un álbum esperado tras muchísimos y muchísimos años, simplemente por el vacío que deja Bradbury, simplemente por oír la concepción sonora de estos caballeros tras tantos años de carrera y tras todo el protagonismo y la trascendencia musical-cultural que tienen en sus hombros y en su hoja de vida. Puedes o no ser fan del 2Tone, puede gustarte el ska sin saber demasiado del género, sin adentrarte mucho, puedes oír de todo un poco, disfrutar múltiples géneros musicales y en todo esto siempre entrarán los Specials, allí, calando perfectamente: ante los más punks ante los más rudeboys, ante los más jamaicans, ante los más world music. Encore fue un disco decepcionante para muchos y para otros una joya. Yo simplemente lo voy a tratar desde una visión muy personal y desde ciertos puntos que creo ameritan ser vistos desde ambas caras de la moneda. Lo primero es que hablamos de unos señores de 60 y tantos años que ya no pueden andar tocando los temas en el mismo mood, en el mismo tempo y con las mismas estructuras. Llevan miles y miles de shows tocando lo mismo y viviendo de su gloria pasada. Es entendible que las personas moldeen cosas, adquieran gustos y obtengan una forma distinta de ver la vida con el paso de las décadas y eso para mí se refleja en Encore. Abrir el disco con un funk muy disco music es brillante, simplemente algo digno de aplaudir y digno de admirar. ¿No es acaso esto algo igual de irreverente como hace 30 años lo hicieron? En ese tema en particular y a pesar de tener esa influencia negra, siento que nunca deja de sonar a Inglaterra, me recuerda a cosas de Paul Weller o Style Council (cosa que naturalmente viene de la suplencia de Roddy Radiation). En este álbum se nota que sencillamente decidieron divertirse en el estudio sin pretensiones y sin pensar en el qué dirán. Este álbum es para mí una escena de 3 caballeros sentados en una tarde de domingo, charlando, bebiendo cerveza, oyendo música y jugando algún juego de mesa. Cada quien desde su experiencia enriqueciendo la plática y cada quien desde su movimiento haciendo del juego algo apasionante. Por supuesto que sí, lamento no estén todos reunidos en este disco, lamento que el mismo Jerry Dammers no haya querido pertenecer a las reuniones y especialmente a este material (por simplemente ser él, genio creativo de la maquinaria 2Tone), lamento la muerte repentina de John Bradbury, que Neville y Roddy hayan dejado la banda pero en fin, siento que a pesar de ello, los tres viejos que quedaron en el barco supieron arrear y conducir la nueva tripulación. Si al caso vamos, el sonido de teclados, la ejecución y todo lo que hay dentro de esta textura en el sonido de Specials ha sido cubierto de forma excepcional por Nikolaj Larsen, y en el caso de las guitarras ni hablar. El fichaje de Kenrick Rowe (Jazz Jamaica y miles de figuras jamaiquinas más) es por su parte perfecto para la estética rocksteady, reggae y downtempo que se propusieron lograr con Encore. Sí, es cierto que hay temas que antes habían grabado, es cierto que no hay ni un ska en el repertorio pero es cierto también que hablamos de un disco contundente en líricas y mensaje, increíblemente bien producido, mezclado y masterizado. Hablamos como dije antes de un álbum muy maduro, muy fino y en donde estos tres ingleses 30 años más tarde re exponen su percepción a la música jamaiquina en su periodo más brillante: El rocksteady junto por supuesto al reggae, que no puede faltar por haber sido ellos partícipes y testigos vivientes de aquel revolucionario periplo vivido en el Reino Unido con los jamaiquinos y el punk. No es un disco como para ponerlo en los cinco primeros puestos de mi top pero sí es un disco que merece estar por todo lo que he escrito aquí y porque a decir verdad hay unos 4 ó 5 temas que me gustaron mucho. Vote for me (para mí, la continuación moderna de Ghost Town y en donde como mínimo le debieron haber sacado una sonrisa a Dammers), The Lunatics” (otro de los temas “reciclados” para el disco. Muy buena versión), Embarrased By You (una de mis favoritas. Lynval sacando la clase y demostrando que es la bomba de frescura y dinamismo en el tridente), The Life And Times (Of A Man Called Depresión)” (como un soundtrack de film dark y totalmente depresivo. Jugando un poquitillo con la rítmica, saltando hacia el 5/4. Buenísima), We Sell Hope (otro temazo, esta vez con el sello de Terry), The Ten Commandaments (reggae de peso y contundencia. Groove y nada más mientras el spoken word de Saffiyah hace lo propio).


More The Man - Eyes Wide Shut

Por último aparece en mi lista y empatado con el álbum de los Specials el más reciente trabajo del ex agitador, saxo alto, guitarrista y también vena importante en los Tokyo Ska Paradise Orchestra Tatsuyuki Hiyamuta. Este es el segundo disco que edita su reciente proyecto More The Man, predecesor de The Man, banda que en lo personal ha sido mi favorita luego de salir de Skapara y de re armar un proyecto que tuvo muy esporádicamente en los 90: Dad Mom God. En esta nueva incursión en estudio que hace Hiyamuta, sin duda alguna (la verdad nunca antes la tuve) se demuestra cuán importante era en Tokyo Ska a juzgar por todo el protagonismo que tuvo en producción y composición de aquel Full Tension Beaters, el álbum que internacionalizó a la banda en el 2000, y si vamos más atrás el primer single formal que lanzara Skapara en 1990 (Monster Rock) también es composición de él. Este personaje no parece ser alguien sencillo, tal vez pudiese incidir eso que por ahí dicen sobre los genios, que siempre son incomprendidos y cuesta relacionarse o trabajar con ellos y es que luego de 20 años solventes y constantes con Tokyo Ska (incluso luego del fatídico accidente que viviera en 1996 donde su movilidad quedara limitada) Hiyamuta ha pasado ya por tres proyectos, todos liderados por él y prácticamente muy parecidos entre sí (musicalmente hablando), salvo la rotación de músicos que ha usado. Eyes Wide Shut (como aquella memorable, misteriosa y excelsa cinta de Kubrick) es un disco con diversos ingredientes donde el más predominante es sin duda el de la adrenalina, (punk, callejerismo, subterraneidad e irreverencia) junto a algún chispazo soft en sonido. Siempre ska: algunas veces más jazzy/swing, otras más rockabillero, otras más third wave, más punk-rock y otras más downtempo. Hay unos cortes distintivos a todo lo anteriormente descrito, como un early reggae buenísimo llamado Upset The Revolt compuesto por su tecladista, otro más en onda rocksteady (nada retro) que viene a ser una impecable y magnífica adaptación al tema principal de aquel imprescindible film de los '70 protagonizado por Robert De Niro y dirigido por Martin Scorsese (Taxi Driver). Una suerte de funk bien a lo Tokyo Ska (de hecho alguna vez tocado por ellos en un programa de TV hacia mitad de los '90) llamado Gyarandu con un invitado en la voz y por último uno de los temas que hizo valer el disco para mí: una re versión mágica y muy apegada a la original de Lemon Drops, uno de mis temas favoritos de uno de mis discos favoritos no sólo en la discografía de Tokyo Ska sino en mi vida: Fantasía (1994). 
En líneas generales, Hiyamuta ha hecho un gran trabajo con este disco. No es un álbum aburrido ni pesado. Es muy ameno, variado y tiene de todo un poco; de la adrenalina a la calma, de la distorsión a lo jazzy, e inclusive algunos elementos medio latinos en el tema que da inicio al álbum (donde Hiyamuta además va declamando frases de la clásica canción de los Talking Heads, Once In A Lifetime”). Aparece un tema inédito de nada más y nada menos que Asa Chang, una versión bien acelerada al killer de Prince Buster City Riot (ya antes tocada por él en The Man y más atrás grabada por sus paisanos de Cool Wise Man). Buen disco, muy buenos músicos y lo mejor de todo para mí es ver y oír activo a Hiyamuta, uno de los personajes que muchos seguimos extrañando en Tokyo Ska pero que sigue siendo fiel a su espíritu musical; y yo a lo que sigue produciendo y componiendo.


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