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Reggae, fútbol y pura vida


Por Emi Graffignano
@emigraffignano

Costa Rica se ha convertido en una parada obligada tanto para los artistas del reggae latinoamericano como para los del resto del mundo. Incluso para los jamaiquinos. Su ubicación estratégica la posiciona casi como una "aduana" del reggae y tantas influencias juntas no podían provocar otra cosa que una usina de bandas que toman lo mejor de cada parte: la latina y la jamaiquina.

Esta característica deviene en una especie de reto para las bandas locales imponiendo casi un doble estándar de dar lo mejor de cada escena. Al menos así lo entiende Cayeto, voz y guitarra de Ojo de Buey, la banda tica que se presentará por primera vez en el país acompañando a Nonpalidece y BlackDalí (mañana, viernes 13, en La Trastienda; sábado 14 en Flashback, respectivamente). Revista Cool Ruler charló con el frontman del grupo sobre la visita a Buenos Aires, el reggae latinoamericano, la pasión argentina y algunas yerbas más.

¿Cómo se gestó la posibilidad de venir a tocar a Argentina?

Nos tomó un poquito por sorpresa el hecho del show con Nonpa. Veníamos preparados para tener varios electroacústicos acompañando a Darío en su soundsystem. Esa era como la misión inicial. Y bueno, en el camino surgió la posibilidad de tocar con Nonpa en La Trastienda, que desde Costa Rica sabemos lo que significa. Entonces para ese show en específico logramos entablar con Hernix Milstei (guitarra) y Nico Uccello (bajo) para complementarnos y poder tener un formato más de banda con cinco músicos. Esto es parte de la promoción que estamos realizando de nuestro nuevo sencillo Run, con Lutan Fyah.

¿Cuál es el contacto musical que tienen ustedes con el reggae argentino?

En realidad hemos tenido varios contactos musicales con Argentina. Creo que el reggae argentino es pionero dentro del reggae latinoamericano, para nadie es un secreto. Hemos tenido muchísima influencia del reggae de acá, desde finales de los '90, y han salido varias amistades. Hemos tocado con Nonpalidece y Los Cafres en México, con La Zimbabwe y Darío en Costa Rica, con quien tenemos una amistad muy buena. Son grandes amigos que me ha regalado la música y todo eso se ha conjugado para que hoy estemos acá y creo que va a ser el primer paso, muy con los pies sobre la tierra, para lo que queremos seguir haciendo: poder estar en Argentina representando el reggae costarricense. Sabemos que han venido otros proyectos como Mekatelyu, Moonlight, Un Rojo y ahora nosotros tener nuestro primer pasito nos tiene muy emocionados.

Ojo de Buey junto a Lutan Fyah

Costa Rica recibe muchas presentaciones de reggae internacional. ¿Cómo es la situación del reggae costarricense, tanto propio como de las visitas?

A uno la experiencia le va dando un poquito más de criterio y pensamiento más profundo. Costa Rica es una capital mundial del reggae, por influencia. Y yo le atribuyo eso a que tenemos un pedazo de Jamaica dentro de nuestro país que es Limón, la provincia que da al Caribe y que recibió a muchos inmigrantes jamaiquinos, los cuales enriquecieron culturalmente al país de una forma impresionante y que le da ese sabor especial. Vos vas a una ferretería en Costa Rica y están escuchando reggae. Hay una estación de radio sólo de reggae que suena en casi todo el país y es de las más escuchadas. Creo que ni en Estados Unidos pasa eso. Es algo único. Y eso se da mucho por esto que te comento, y que quizás yo, por mi inexperiencia, me vengo dando cuenta recién ahora. Todos los artistas de reggae han estado en Costa Rica, a excepción de Bob Marley y los que ya no están con nosotros: Chronixx, Protoje iban cuando nadie los conocía; Israel Vibration va cada año; Los Cafres, Cultura Profética y Gondwana tocaron su primer show en el país juntos; Johnny Dread se ha ido a vivir a Costa Rica. Hemos sido un imán de reggae toda la vida y creo, con toda la humildad del caso, que los proyectos locales nos hemos dado la tarea de tratar de proyectar eso, porque tenemos dichosamente la influencia de todos lados. Eso creo que nos convierte en una potencia del reggae a nivel mundial y a nosotros nos la pone todavía más difícil porque tenemos que tratar de proyectarlo como músicos y es un lindo reto.

Hablando de jamaiquinos, su último trabajo es un single junto a Lutan Fyah...

A Lutan Fyah lo conocí en Reggae On The River, donde Víctor (baterista) había estado tocando el año anterior con una banda californiana. Y a través de ellos nos bookearon para participar, siendo la primera banda costarricense en tocar en un festival de ese calibre, con todo lo que significa. Y en una de tantas idas y vueltas a nuestro stand de merchandising me topé a Lutan que estaba haciendo una activación. Llegué, lo saludé y le comenté que eramos de Costa Rica; y me respondió: "Oh, I love Costa Rica, I wanna go back". Y entonces ahí empezamos a hablar, me di cuenta que era buena gente y le dije que lo llevaría nuevamente a nuestro país. Hicimos un show en conjunto haciendo de backing y ahí decidimos grabar una canción. Elaboramos una idea con un productor de California, le enviamos la propuesta y nos respondió: "I love this track". Creo que la fusión estuvo bastante interesante y se logró un sonido bastante jamaiquino sin perder nuestra identidad.

Claro, ustedes tienen un estilo roots, más bien lover, y Lutan Fyah es un poco más duro, dancehall...

Lo que me gusta de hecho de Lutan es que tiene un poco de los dos estilos, él es muy versátil desde ese sentido. Así como te puede tirar una bomba a lo Buju Banton, te puede cantar como Chris Martin a su estilo, claro. Eso fue lo que buscamos, pero tratando de hacer un sonido más caribeño.


Son bastante futboleros, incluso tienen un tema llamado Jugada de Pared. ¿Cómo es convivir con la pasión argentina?

Bueno el fútbol es un punto de encuentro para nosotros. Es tema de conversación creo del 70% del tiempo. En Costa Rica he seguido al fútbol argentino desde siempre: me encantaba el River de Aimar y Salas, y el Boca de Riquelme. Nos llama mucho la atención el fútbol de acá, nos encanta la pasión. Sabemos que tiene sus cosas positivas y sus cosas negativas, pero es parte de esas pasiones que no se pueden controlar, tan sólo hay que encontrar esa sensibilidad de no llevarlo al extremo. Argentina siempre va a ser una capital del fútbol mundial: Maradona, Messi, finales tras finales. Nosotros llegamos a Cuartos de Final de un Mundial y creo que no vamos a repetirlo nunca en la historia. 

¿Y qué similitud pueden hacer entre el fútbol, la vida y el reggae?

Creo que cuando uno tiene pasiones en común es muy fácil demostrar o hacer cosas. Cuando escribí Jugada de Pared ha sido una de las canciones que más he disfrutado porque me salió naturalmente. Tenía tres versiones diferentes porque escribía y escribía, y componía melodías. Creo que cuando uno se deja llevar por las pasiones de buena manera todo fluye, todo se manifiesta, la creatividad brota y eso quisimos hacer con esa canción. La canción habla del sentido de compartir. Yo te la doy, me muevo y tratá de devolvérmela; no te la quedes para vos sino compartamos, pim-pam, pim-pam, y así salió la canción. De hecho la canción la produjo César Ibacache y Daniel Guerrero, que son amantes del fútbol. De hecho Daniel jugó en Colo-Colo. Creo que el fútbol logra esa conexión. Vas a cualquier lugar y empezás a hablar de eso con respeto y te podés pasar horas. 

¿Run es anticipo de un nuevo disco?

Honestamente creo que para nosotros, los románticos, nos cuesta aceptar un poquito la situación. Creo que hay un nuevo orden mundial de la música al cual hay que adaptarse, convivir con él, porque siempre vamos a tener nuestros síntomas de rebeldía sin causa. Por ello por ahora es sólo un single. Tenemos mucho material en camino, dos canciones grabadas, muchas ideas muy avanzadas, pero ahorita no estamos pensando en un disco. Lo que dicta ahora es darle a la gente cositas por ahí, crear nuevas cosas sin tener que atarlas a un concepto. Ahora la gente tiene mucha información, entonces si les das demasiado por ahí no llega todo tan bien como uno quisiera.

¿Cómo es la situación de las bandas costarricenses?

Hablar por toda una industria, no sé. La verdad no estoy metido en los "cuarteles" de los demás aunque haya buena relación. Pero por parte de Ojo de Buey es todo totalmente autogestionado, somos independientes, no tenemos un sello que nos represente. Lo que hemos logrado ha sido fruto de lo que hemos ido ahorrando, reinvirtiendo, apoyos de eventos y marcas, pero sin nada que nos ate a nadie. Somos autosuficientes. Tenemos trabajos aparte de la música poder invertir adentro de la banda. Entonces creo que es difícil y a la vez bonito porque como dicen, cuando a uno le cuestan las cosas saben mucho mejor. El trabajo ha sido fuerte y nadie nos ha regalado nada.


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