El "colorido" álbum de Tokyo Ska Paradise Orchestra que no deslumbra


Por Rafael Frías
@rafffrias

ツギハギカラフル, el nuevo y 26º álbum larga duración de Tokyo Ska Paradise Orchestra pudiese ser de los discos que más me ha costado entrarle en los más recientes 10 años de la banda. Junto a Glorious me dejan una sensación extraña al inicio. A ratos siento una banda un tanto desgastada por la industria y por la necesidad de producir y producir sin meditar y componer de forma más profunda un álbum.

Sin embargo, es muy válido mencionar que ese desgaste muchas veces es salvado por lo magistral de sus piezas; la química de Tokyo Ska es única y el virtuosismo de cada uno de ellos como instrumentistas, arreglistas y compositores siempre termina salvando el repertorio de sus discos más recientes ante esa intensa búsqueda y sonoridad rockera-juvenil, la cual les sigue funcionando y ello es válido como producto. Yo me pongo de pie y lo aplaudo porque gracias a la astucia del grupo y de sus managers, la banda ha tocado en lugares de nuestro continente donde nunca la hubiésemos imaginado.

Varias cosas de este nuevo doble disco: por un lado me deja una estela un tanto incómoda de tener prácticamente un repertorio reciclado de singles editados entre el año pasado y éste, pero por otro, me deja ese sabor único que sólo ellos saben cómo brindar en cada nuevo disco (al menos para mí). El preguntarme "¿y ahora con qué me sorprenderán?"; y sí, una vez más lo han hecho. El día que dejen de hacerlo, tal vez sienta un vacío grande por ser mi banda favorita.


De este nuevo álbum me quedo con una pieza magistral; simbiosis entre un vals romántico de siglo XIX con un bello standard de jazz a lo Bill Evans. Todo ello hecho un precioso reggae al sin igual estilo que sólo Tokyo Ska sabe hacer. ¿Detrás? Yuichi Oki, quien entre su necesidad, tal vez "incómoda", tal vez afanada, de componer canciones un tanto vacías y apresuradas para el producto que es la banda en su mercado, se refugia en piezas como Mr. Foolish.

Me quedo también con La Noche, un tema que a mi gusto de haber sido ska de arriba a abajo hubiese funcionado mejor, aunque ese walkin' bass bien bebop da lo suyo. Sin embargo, me dejó esperando más de ese momento cuando la banda pasa al ska. Junto a ésta, también me llevo The Terminal, una canción que desde el minuto 0 me encantó y que me recuerda a 戦場に捧げるメロディー; esa melancolía y nostalgia hecha canción por una banda que sabe muy bien cómo transitar por esos pasajes.

Rescato además el remix hecho por Monsier Periné a ese mismo último tema, proyecto colombiano que desde el primer disco me gustó y que me parece de las más atractivas propuestas del continente. Catalina García hizo una bonita interpretación (simple, sin más, como la mayoría de los temas que canta) y a mi parecer la canción tomó una dimensión bien simpática entre el español y el japonés. Un tema súper acertado y bien pensado para entrar aún más en el mercado latino y dejar de lado a Los Caligaris o a Los Auténticos Decadentes, que siento no le aportan nada a la banda y terminan más bien contagiándola de una suerte de gripa sonora incómoda (respetuosamente a mi parecer).

Si he de ponderar este disco le doy 3/5. ¡Ah! y vale citar a Mario Caldato Jr en producción y mezcla de varios cortes, dando por ahí esa sonoridad medio Beastie Boys, medio hip hop noventoso.

En conclusión: un álbum variado donde hay rock (hasta cosas medio metaleras), pop adulto, jazz, hip hop, funk, surf, sonidos latinos y por supuesto ska. Aún sigue siendo Tokyo Ska (para mí), la banda que ha redimensionado el género a través de arreglos, tempos y ejecución; ¡mi banda de mil y un batallas!



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