25 años de "Capas Concéntricas", el disco pionero del reggae en Venezuela


Por María Fernanda Marcano Díaz
@mafermd_

A finales de los ‘80 surgía en Caricuao, cuna del reggae en Venezuela, Onice, una de las primeras bandas que en la época empezaron a experimentar con el ritmo jamaiquino y que en el año 1994 lanzarían, de manera independiente, su disco debut titulado Capas Concéntricas, el cual sería además el primer disco de reggae producido por una agrupación venezolana.

En conversación con Revista Cool Ruler, Genis Miranda, fundador y tecladista de Onice, rememora la producción como un proceso de ensayo-error que si bien es referencia del reggae en Venezuela estuvo cargada de mucha inexperiencia en una época en la que sólo estaban en escena Dur-Dur como banda nacional y agrupaciones de inmigrantes del Caribe como Jah Jah Children y Pirámide.

“Éramos demasiados ingenuos y novatos para producir un disco, ni siquiera nos podíamos catalogar como músicos. La diferencia de experiencia a los trabajos de Jamaica fue abismal, no tuvimos un productor discográfico, todo fue ensayo y error, también nos creíamos autosuficientes en nuestro ego ligado a la inexperiencia. Sí reconocemos que siempre hubo mucha buena vibra positiva y ganas de demostrar que nos gusta lo que hacemos. El reto de entrar a un estudio de grabación a plasmar en la historia de la música venezolana un testimonio sí lo tuvimos consciente desde que planificamos el trabajo. ¡Una gran novatada!”, comentó Miranda.

Al momento de publicarse Capas Concéntricas, muchos exponentes de reggae ya estaban sonando en el país. Además, era la época del surgimiento del new wave en Venezuela y el reggae fue parte de ese movimiento, que para el género tiene referencias emblemáticas con la banda PP’S (Pedro Pérez Show) y su canción Camino a Jamaica (1982); y con Oscar Colina, quien llevó influencias del ritmo jamaiquino tras su estadía y estudios musicales en Londres. Incluso en los '70, Trino Mora versionó El Carite, pieza tradicional venezolana, bajo el ritmo sincopado del reggae, mientras que Henry Stephen ya tenía en su haber una versión en español de Redemption Song al igual que Bad Card, ambos de Bob Marley, de un disco de reggae de larga duración grabado en Jamaica del que lamentablemente no quedó mayor registro.


“Habían entrado en cartelera UB40 con Red Red Wine, Musical Youth con Pass the Dutchie, Culture Club con Do You Really Want to Hurt me. Se conocía algo de reggae blanco con The Police, Ment At Work, en las discotecas sonaba Yellowman con Jamaican Nice y Jimmy Cliff con Reggae Night; Ziggy Marley y Maxi Priest habían visitado Venezuela. Sin embargo el reggae representaba una comunidad muy especial y selectiva sin distinción de clase social, la clase media lo descubría a través de sus viajes al extranjero y hasta veían artistas internacionales; y en las clases populares de la ciudad nacían las agrupaciones”, recuerda el músico.

Una de las particularidades de este disco es que se puede calificar como una oda al reggae y al rastafarismo ya que si bien tiene sus predecesores estos no eran totalmente afines al movimiento, más bien adaptaban la música a su propia realidad. Así que Capas Concéntricas con letras como las de Reggae Rastaman, Verdadero Reggae, Música Mágica, Raíces Africanas y el resto de los tracks dieron a conocer de lleno en la escena nacional lo que era esta cultura jamaiquina en la esencia original de su mensaje. En cuanto al sonido, Genis señala que este primer álbum de la banda, grabado en el recordado estudio Audiobeat, fue hacia las vertientes un pop reggae, roots reggae y ragga: “usaría el término progresivo”, afirma. “Es un disco de contenido Rastafari. Para la época, todos los artistas que hacían reggae (Dur Dur, Yakoana, Irie) no planteaban esa realidad, a pesar que algunos si comulgaban con la cultura”, recuerda.

Tras más de 30 años en escena, Onice se mantiene en escena fiel a su génesis y ya con cinco discos de larga duración en su haber: La Verdad, Ha Llegado El Momento, Restauración y el más reciente Gran Sabana Dub. Además de Capas Concéntricas, así bautizado por ser el primogénito, ya que el término hace referencia a la etapa de nacimiento de una piedra en términos de geología.

“Para nosotros es un reto mantenernos en la palestra de la nueva generación musical en todos los géneros, los cuales respetamos. En esta Venezuela de las vacas flacas hay un movimiento musical real que sobrevive en las calles y en la escena underground mientras los medios tratan de imponer a un artista ficticio que no existe ni se ve en la escena real. Hay mucha diferencia en ver a artistas que se aprovechan de la tecnología sin tener infraestructura real, talento y conocimiento de la música. En el ruedo seguimos con todas las mismas ganas de seguir haciendo música que cuando empezamos hace 32 años”, sostuvo Miranda.


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