Waterhouse: el reggae del barrio


Por Emi Graffignano
@emigraffignano

Los finales de los setenta fueron años más que agitados para una Jamaica que apenas llevaba una década como nación independiente. La pobreza, el crimen y el abuso policial eran algunos de los condimentos que golpeaban a una sociedad jamaiquina inexperta en el ejercicio de la democracia y la administración del Estado.

La vida en el ghetto nunca fue fácil en el paraíso caribeño, pero como contrapartida, esa "bronca social" fue sirviendo de manantial de innumerables apariciones de artistas y canciones que se volvieron himnos. El jamaiquino supo transformar (o más bien expresar) ese enojo en música y en algún punto este fenómeno fue determinante para que el folklore de una isla de tan solo dos millones de habitantes se viralizara (sin las facilidades de las contemporáneas redes sociales) por todo el globo. 


En este contexto, Waterhouse era tan sólo un distrito más sumido en la crisis social y económica por la que atravesaba Jamaica. Sin embargo, algo marcó una diferencia y le dio un nombre en la escena reggae. Todos los problemas que aquejaban a los jamaiquinos no sólo habían calado en la lírica de la isla, sino que además -y llamativamente- repercutió en la técnica vocal de algunos cantantes que comenzaban a surgir por aquellos años en este barrio del oeste de Kingston. Nacía entonces una particular manera de ejecutar las canciones de un modo quejumbroso, gimiente y fluctuante, a menudo nasal y estridente: el estilo Waterhouse.

Pero a este nuevo modo de canto había que sustentarlo y el barrio vio nacer así a numerosos artistas y bandas. En este lugar, y apadrinados por la producción de King Tubby, dio sus primeros pasos Black Uhuru con su formación original compuesta por tres jóvenes de WaterhouseErvin Spencer (quien luego sería conocido como Don Carlos), Rudolph Garth Dennis y Derrick Duckie Simpson. El barrio comenzaba así a construir su propia escena con el surgimiento de nuevas voces como Little Kirk U-Brown.

Mykal Rose en NYC














La banda, que a posterior marcaría un hito en la historia del reggae al ganar el primer Grammy de la categoría por el álbum Anthem (1985), quedó marcada a fuego por el estilo Waterhouse y siempre sería la característica de su voz principal: en los comienzos, un poco más melosa, a través de Don Carlos; luego, con el estilo más marcado de Mykal Rose; posteriormente, con un tono más dancehall en la voz de Junior Reid; y más acá en el tiempo, con Andrew Bees. Los cuatro definitivamente han sido y son, tanto en su rol dentro de la banda como en sus carreras solistas, dignos representantes del estilo Waterhouse. De hecho, hay quienes consideran que el segundo álbum de Black Uhuru, Showcase (1979), con Rose como cantante principal, es la máxima representación de este modo de cantar.


Así fue que a través del estilo (aunque nacido en el seno del roots) al que le cedió su nombre, Waterhouse se convirtió en La Meca para el desarrollo de otros subgéneros del reggae como el dancehall, el rub-a-dub y el sleng teng rhythm, influenciando y haciendo propios a artistas como Tenor Saw, Barrington Levy, Half Pint, Nitty Gritty, Devon Morgan, Anthony Red Rose, King Kong y Lacksley Castell.

El reggae tiene esa particularidad de alcanzar dimensiones insospechadas. Si ya de por sí es llamativo que una isla tan pequeña como Jamaica haya logrado globalizar su folklore, imaginen cuánto más sorprendente es que un estilo vocal surgido de un barrio de su capital sea uno de sus estandartes y parte fundamental de su historia. Waterhouse es ni más ni menos que la voz de su gente haciéndose oír.

Junior Reid


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1 Comentarios

JahMilton ha dicho que…
Exelente nota!