Lo que cuenta la historia


Por Emma Roots
@suenalaalarma

Sin duda alguna, Clinton Fearon es parte esencial del ADN de la música jamaiquina. Luego de su glorioso paso por Gladiators y de más de tres décadas con su proyecto propio, el artista de la isla celebra su 50º aniversario de carrera profesional con el lanzamiento de su doceavo disco solista: History Say; una producción de Boogie Brown Productions y Baco Records, de Francia. El histórico bajista y cantante habló con Revista Cool Ruler sobre su más reciente lanzamiento.

¿Qué podés contarnos de tu último disco, History Say?

History Say… que me siento totalmente satisfecho. Me siento realmente bien. Tomó mucho trabajo porque hicimos varias colaboraciones y eso supuso mucho tiempo. No recuerdo haberlo hecho antes y eso fue realmente un desafío: tomar algún trabajo, combinar distintos elementos y armar un disco. Y creo que lo hemos logrado. Por eso me siento realmente bien. 

Es que tu música es como el vino ¡Mejora con el tiempo!

¡Es una buena analogía! (risas) ¡Jamás lo había pensado de esa manera!

¿Cuál es tu primera impresión del álbum?

Me gusta la diversidad que hay en él. Tomé ideas en las que hacía mucho tiempo venía trabajando como Calypso Monkey o Gimme More cantada por mi hija Sherine, que es una canción funky-reggae. Esa fue una idea en la que venía trabajando hace mucho tiempo, sobre todo en el riddim. Hicimos todo bien con esa canción. Creo que logramos subir un escalón más. Esa es la impresión sobre este disco. Espero que realmente le guste a la gente, que puedan sentir la bondad y el esfuerzo que hay en él. Además hay mucha información en el disco. Tiene el lado brillante, un costado humorístico y también el aspecto político. Que habla de cómo los políticos siempre engañan a la gente y hacen promesas que nunca van a cumplir. 

¿Por qué elegiste abrir el disco con la canción Technology?

Porque soy muy malo con la tecnología (risas). ¡Pero la tecnología no se va a ir a ningún lado! ¡Es la razón por la cual vos y yo estamos hablando en este momento! Es algo bueno, pero es algo bueno si tomamos el aspecto positivo de esto. La tecnología no le hace mal a nadie, sino que depende del uso que le demos. Entonces, dependiendo de cómo la usemos se pueden hacer cosas muy buenas con ella. Afortunadamente no trabajo tanto con la tecnología (risas). Apenas puedo marcar un número en el teléfono. ¡De ahí salió todo, de verme a mí mismo marcar el teléfono! En la canción digo que “no se mucho acerca de este fenómeno”, pero la voy a seguir usando aunque no voy a permitir que me utilice. 



¿Cómo sobrevivís a la tecnología?

¿Sabés qué? Mi mujer es de una enorme ayuda para mí en lo que concierne a la tecnología. Ella era periodista antes de trabajar en este proyecto, antes de que trabajásemos juntos. Ella se ocupa de todo esto. Soy el tipo más afortunado del planeta. 

¿Y la música? ¿cómo sobrevive a la tecnología?

Creo que una de las maneras en que la música sobrevive es porque está hecha para la gente. Y la tecnología nos da la posibilidad de hacerla llegar a no importa qué lugar del mundo. Hoy podés subir algo a la web o ponerlo online y cualquier persona en el mundo puede escucharlo en cuestión de minutos. En este sentido la tecnología es algo bueno, ya que permite hacer llegar la música de manera inmediata. Otro aspecto bueno de ella es poder abrirse a escuchar a diferentes músicos, cantantes, escritores que no tienen la ayuda de algún productor que pueda hacerlos visibles. Se producen prácticamente ellos mismos. Y necesitan a la tecnología para hacerlo. El lado oscuro es que las producciones, generalmente, son bastante más pobres. Depende de  los “ingredientes” que se cocinan. Muchas veces sucede que no saben mucho acerca de producir y probablemente no saben mucho acerca del groove de los viejos tiempos. Con todo el alma y la sangre que se ponía en ello. Entonces decís "ok, trabajo con la tecnología", pero también tenés esto otro. Eso según mi propia experiencia. Tiene sus pros y sus contras, está claro. Pero a pesar de todo, es bueno lo que se puede lograr como músicos. 

¿Qué dice la historia acerca de Clinton Fearon?

¡Que no me rinda! (risas). Que no me rinda y que no me detenga hasta el final. 

Es siempre un desafío…

¡Siempre es un desafío! (risas). Yo sólo compito conmigo mismo. No compito con los demás. Hoy puedo decir que estoy al 30% ¡y voy por el 100%! Y como te decía, me siento muy bien con este trabajo, porque creo que cada álbum es un paso más. A veces se llega  a la cumbre demasiado rápido y no se sabe cómo manejarlo. Por eso me siento bien con lo que hemos cosechado. Como te decía, ¡voy por el 100%! (risas).

¡Eso espero!

Justamente, esa es mi historia. Estoy haciendo esto desde hace más de 50 años ya, profesionalmente. Es historia en sí misma. 

¿Imaginas tu vida sin música?

¡No logro verla! (risas)

En la canción que le da nombre al disco te preguntas “¿cuánto tiempo más debemos esperar hasta que llegue ese cambio?” ¿Qué se debe hacer para que se produzca ese cambio?

Cada uno de nosotros debería hacer algo de manera individual para ser mejores. Una vez que comenzamos debemos hacer aquellas cosas que realmente amamos, y con mucho amor. Tenemos que asegurarnos de no andar acompañados por el odio. Necesitamos más amor en el mundo. En cada  cosa que hagas debes asegurarte de estar haciendo lo que quieres hacer. Muchas veces no tenemos la oportunidad de hacer esas cosas, o porque no tenemos dinero, o porque simplemente debemos sobrevivir. Pero así sea que lo hagamos una vez a la semana o una vez al día es genial. Dedicarle un tiempo a hacer eso que realmente amás para sentirte bien. Te levantás por la mañana con una gran sonrisa en la cara; podés sentir el amor en tu corazón y mirar a lo que se presente con una sonrisa. No se trata de esperar a que algún gobierno nos arregle la vida. Tarde o temprano ellos se van a dar cuenta de que estamos más allá de ellos. Por eso creo que podemos hacer aunque sea algo pequeño por nosotros mismos. Por mínimo que sea.

¿Crees que el reggae tiene ese poder revolucionario?

Claro que sí, desde hacer mucho tiempo. Recuerdo en Sudáfrica, las épocas del Apartheid. Cantamos muchísimas canciones contra él en Jamaica cuando la situación estaba complicada. También recuerdo que Jimmy Cliff estuvo allí durante los días más duros, y no podía regresar al país. A veces tenés que meterte dentro de las cosas y desde ahí transmitir el mensaje. No sé si era lo suyo. A veces basta solamente con ir a un bar y decir las cosas. No hace falta tomar alcohol o emborracharse, sino simplemente decir las cosas y que alguien te escuche. Después de un tiempo las cosas se calmaron y Jimmy Cliff pudo regresar a Jamaica. 



¿Cómo ves al reggae en los tiempos que corren?

Creo que aún se mantiene fuerte aunque hay que tener cuidado. Es una responsabilidad, porque cuando arrancamos teníamos cierta responsabilidad, especialmente en los '70, cuando eran tiempos duros en Jamaica. Tiempos realmente duros. Para muchos de nosotros la música era un canal de escape. De repente contabas una historia y mostrabas tu sentir acerca de lo que sucedía. Acerca del amor, de la unidad, la injusticia y la justicia que necesitábamos. Y esas canciones espirituales “golpeaban” el mercado. Por eso, vivir de esa manera genera una responsabilidad y estoy seguro de que existe mucha gente comprometida, y otra que no, como los ladrones y los delincuentes. Pero al final del día todos buscamos esa calma del espíritu. Esa es la meta, el objetivo primordial. Y el reggae tiene la esencia para lograrlo. Entonces, como te decía, debemos ser más cuidadosos para no ir demasiado al límite y arruinar esa meta. Es muy importante hacer buena música que sacuda el alma; buenas letras que golpeen el alma; y en el mismo suspiro, debemos reír y sonreír, debemos amar y debemos jugar. Pero, ¡cuidado! No debemos perder ese gesto, ese mensaje.

¿Cómo te llevas con el concepto Revival en el reggae? ¿Cómo revivir algo que no está muerto?

¡Pienso lo mismo! (risas). Por ejemplo, mi música no revive nada, porque mi música es una continuación. Quien nunca la ha respetado antes o sólo ha probado una pequeña parte (como algunos jóvenes) dicen: “Oh, voy a revivir los viejos tiempos de la música”, pero en realidad es porque jamás la han hecho. Algo les sucede y de repente hacen un click y quieren revivir algún sonido particular. A veces se nota que no han prestado mucha atención a la música de aquellos tiempos. 

Hablando de música y de revivir momentos, ¿cuál fue la música con la que creciste?

¡Muuucho Motown! Muchos artistas de esa época. En Jamaica crecí con The Wailers. Especialmente ellos: Bunny (Wailer), Peter (Tosh), Bob (Marley)…y luego Bob con las I-Trees. La gran crew de The Wailers fue una gran influencia para mí. Hay cierta raíz en ellos, y unos muy buenos músicos que tenían en su haber un sonido Motown. Puedo nombrarte artistas que también tenían ese sonido como The Melodians o The Techniques. Todos tenían la misma inspiración en el Motown y  también en el gospel. ¿Conocés a Mahalia Jackson? Ella solía cantar gospel. Cantaba para Dios y con el alma. Es gracioso, porque en Jamaica los domingos también se asistía a misa y se cantaba gospel. Era la música con la que crecimos. La música country también formó parte de aquello que escuchábamos, especialmente los ritmos y la melodía. No necesariamente las letras, pero sí la melodía y el ritmo como te decía. Además de todo eso tomé el calipso de Trinidad, la música latina, el jazz, el funk, ¡mucho funk! Crecí escuchando mucho de cada  cosa y creando música  a mi manera.

¿Para quién escribís y componés?

Para todos y cada uno de nosotros. En primer lugar (y siempre digo esto), cuando estoy solo y escribo es mí música en ese preciso momento. Pero tan pronto como alguien la escucha ya deja de ser mía y pasa a ser nuestra. Pero no escribo sólo para mí. Al principio funciona como una terapia y luego espero que todos puedan oírla. Entonces es para todos y cada uno de nosotros. 

¡Gracias por tu música entonces!

¡De nada! (risas)

¿Qué podés decirle a las nuevas generaciones?

¡Hacé lo que amás, amá lo que hacés!


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