¿Quién le pone el cascabel al reggae?


Por Bruno Miquitiansky
@BMiquitiansky

Es sabido que el reggae en Argentina goza de una excelente imagen puertas afuera. La calidad musical de muchas de las bandas que participan en distintos festivales latinoamericanos y europeos deja muy bien parada la bandera del género en todo el mundo. Córdoba no es una excepción por la calidad de las bandas mediterráneas, pero ¿gozan de buena imagen en territorio local o nacional?.

En una provincia donde el monstruo del Cuarteto (NdR: para nuestros amigos latinoamericanos; género tropical, típico de la Ciudad de Córdoba) se come toda la torta las bandas de Córdoba luchan por un lugar en la escena del país pero pocas logran trascender, y quienes lo hacen poco perduran en el tiempo. ¿De quién es la culpa? ¿Productores, músicos, publico, medios de comunicación, bares? Es una incógnita que tratamos de resolver varios años. No nos olvidemos que Córdoba tiene una rica cultura en materia de festivales de reggae: cinco ediciones del mítico Oye Reggae, con la inolvidable visita de Mikey Dread, que prácticamente vino gratis a tocar; los Cosquín Rock, que progresivamente fueron dándole lugar al género hasta tener una noche exclusiva para los amantes del folclore jamaicano (quizás el más comercial, ahora venido a menos en la materia por una cuestión de moda); la congregación de la zona Centro del Rototom Contest; y el Carlos Paz & Love, por nombrar sólo algunos. También esta tierra tuvo visitas internacionales como UB40, The Skatalites, Alborosie, Alpha Blondy, Don Carlos, Everton Blender, Lee Perry y Mad Professor, sólo por nombrar algunos artistas emblemáticos, y muchos, en más de una oportunidad. Pero las bandas locales siguen sin aparecer. Presentaciones esporádicas como teloneras de artistas nacionales e internacionales son la pequeña cuota de presentación en vivo ante el público cordobés. ¿Y la gente acompaña? Basta con ver los lugares donde se presentan bandas de renombre, donde se agotan rápidamente las entradas, para comparar con las presentaciones de las bandas cordobesas en locales nocturnos, donde pocos amigos le hacen el aguante.

Demasiado Revueltos es, con 26 años, la banda más longeva de la escena local

¿Las bandas están a la altura? Sin dudas. En este boom que el reggae vivió años atrás, con la llegada de bandas icónicas a nuestra tierra, con la difusión en distintos medios de comunicación, con las redes sociales y hasta con canales de streaming, el reggae dijo presente y muchos músicos decidieron hacer suya esta música y replicarla con su estilo. Con grandes producciones discográficas, excelentes shows en vivo y puesta en escena, las bandas siguen sin conquistar al público reggaero cordobés. Muchas intentaron incursionar puertas afuera sin éxito. ¿Es un mal local? Definitivamente no, teniendo en cuenta que muchas de las bandas que inspiraron a los de acá luego de años de carrera musical, decidieron separarse, en buenos o malos términos, para generar proyectos nuevos sin el éxito que las precedía.

¿Y los medios, de que la juegan? A pulmón, con mucho esfuerzo, los que se animan a hablar de esta música e intentan difundir la cultura jamaiquina la pelean de la misma forma que las bandas y quizás sufren el mismo desinterés por parte del público local. También ayudan y promocionan a las bandas, pero todo parece poco para seguir llevando en alto la bandera del reggae cordobés. Los medios grandes o con más llegada definitivamente no le dan el lugar que se merece el reggae o, mejor dicho, sólo lo hacen con aquellos artistas que “venden”.

¿Los productores? Son todo un caso aparte. Muchos (por no decir la mayoría) abusan de su poder y someten a las bandas locales ávidas de codearse con los grandes referentes del reggae y tratan a los músicos como a un empleado más de su “productora”. Condiciones pésimas de contratación: desde una notable diferenciación en la calidad del sonido entre la banda “chica” y la principal y exigencias en el préstamo de los instrumentos de los músicos, hasta la expulsión del camarín porque “ya llegan los músicos importantes”. Recordemos que en Córdoba existe una ley (Nº 10032, decreto 2598/11) que exime de todo impuesto al artista y/o productor que realice un espectáculo en suelo mediterráneo, siempre y cuando participe un artista local. Obviamente los productores cumplen con esta disposición, pero a costa de los músicos locales, ya que no reciben ni el mínimo trato acorde a un trabajo. Ni hablar de pagarle a la banda.

Botánica lleva más de 10 años representando el reggae en Córdoba

Y en el último escalón de responsabilidades están los bares. Muchos de los dueños creen en el clásico “te estamos haciendo un favor” al abrirte las puertas de su local, obviamente sin antes poner ellos sus condiciones: una mínima cantidad de público, hacerte cargo de los impuestos (tasa municipal, SADAIC, derecho de espectáculo público, etcétera), de gastos fijos como adicionales de policía, boletero, seguridad y demás. Los artistas bajan la cabeza y aceptan estas condiciones con tal de brindar su show y transmitir el mensaje que esta música lleva. Tampoco podemos dejar de mencionar la poca difusión que le dan a las bandas de reggae a diferencia de otros artistas de otro género que tocan en sus locales. Por último, si el reggae no le cierra sus números favorablemente, optan por no abrir sus puertas a esta música y en el peor de los casos, deciden cerrarlas para siempre.

Responsabilidades de todos lados, culpas, trabajo, esfuerzo, dedicación; todo suma a la hora de que el reggae de la Docta llegue a los oídos de todo el mundo. El mensaje es claro: respeto, unidad, paz y armonía, todo esto intentamos llevar adelante quienes amamos esta forma de vida. Mientras nos mantengamos unidos, los de afuera no nos van a devorar. Mientras tanto, seguimos en la trinchera luchando por difundir el mensaje.

Mati Dread, uno de los tantos artistas del reggae cordobés

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