Aires del este y una vara bien alta


Por Emi Graffignano
@graffignano

Esteban Descalzo es de esos fuera de serie del ambiente reggae argentino. No se destaca por los grandes escenarios, las pomposas movidas de prensa y mucho menos por una moda pasajera. Su brillo pasa por sus trabajos: un sello marca registrada que se refleja en innumerables trabajos de calidad comprobables en los discos de bandas como Los Aggrotones, Gigantes Magnéticos y Hugo Lobo, entre otros. Su búsqueda lo llevó a instalarse tres semanas en la Costa Este de los Estados Unidos (tras un previo e intensivo trabajo de pre-producción en Buenos Aires) para materializar el primer disco que saldrá estrictamente bajo el nombre de su prestigioso estudio, Kingston Factory, reconocido a nivel internacional por ser convocado constantemente por sellos europeos y norteamericanos.

El 13 de octubre, esta joya nacida como The East Coast Sessions será presentada oficialmente en Niceto Bar en una noche de puro vinilo. Nos anticipamos y charlamos con el ideólogo de uno de los materiales discográficos más sobresalientes del año.

¿Por qué elegiste la Costa Este de Estados Unidos?

Básicamente, lo que me había sucedido es que me había ido de vacaciones hace cinco años y pisé New York. Fui con bastantes bajas expectativas de con qué me iba a encontrar, con poco conocimiento de la escena del reggae y de la cultura en general que se maneja ahí. Y flashé. Me voló la cabeza todo lo que fui viendo y conociendo. Se encendió una chispa, algo sucedió, vi un par de shows y caí a Buenos Aires y arranqué a investigar qué era realmente lo que estaba sucediendo en el reggae de New York. Me encontré con un montón de artistas, cantantes, músicos, productores, estudios que se dedicaban al reggae, sellos que no los conocía nadie. Y bueno, ahí es cuando dije "en ese lugar estaría bueno contactar gente para hacer algunas cosas".

Y justamente fuiste a New York donde hay una comunidad jamaiquina muy grande.

Hay muchos artistas y mucha gente de Jamaica que se mudó a New York y a la Costa Este y por eso también hay una influencia muy grande. Yo vi artistas súper jóvenes que se codean con jamaiquinos de la vieja escuela, que quizás no son mainstream pero son muy buenos. Hay mucha cultura jamaiquina y a la vez es una ciudad muy cosmopolita con gente de diferentes países y eso también hace que pase lo que pasa.

E incluso hay una influencia latina muy fuerte.

Recontra. Muchísimos puertorriqueños, mucha cultura latina y absorben absolutamente todo. Por eso también sabía que el proyecto de un argentino podía llegar a caer bien o a ser bien recibido por esta gente. Porque no son 100% nicho, sino que están abiertos a ver quién sos y qué está sucediendo en otros lugares. No fui a hacer un proyecto de las raíces con la gente que inventó el reggae porque sino me hubiese ido a Jamaica, básicamente. Pero me parecía interesante ir por personas que no son tampoco tan conocidos, aunque algunos sí como Carlton Livingston o Caz Gardiner, que vienen tocando desde principio de los 90s. La búsqueda iba por otro lado, no por el nombre y la figurita del artista reconocido en el mundo del reggae. Prioricé a la gente que tenía ganas y voluntad de participar.

Fuiste con la idea bastante clara, pero ¿qué es lo que finalmente se materializó en el disco?

Concretamente el que agarre este disco va a escuchar 10 composiciones originales, sin versiones, realizadas entre un porteño y un estadounidense. Cuando me puse a investigar y a afinar el oído, es muy distinto lo que sucede en la Costa Este y en la Oeste. Cuando uno escucha en lo musical te das cuenta de acá a la legua "ah, esto es New York y esto es California". En el reggae pasa exactamente lo mismo, y lo notan ellos, nosotros y cualquier persona que se ponga a investigar un poco qué sucede allá. Cuando le pongo play por un lado escucho mi sonido, lo que suelo hacer, pero por el otro escucho algo que no sé si hubiese logrado acá en Buenos Aires. Personalmente tengo otra búsqueda del sonido a lo que nos tiene habituado el reggae de acá. Estaba terminando de mezclar este disco y ya estaba pensado qué puede venir más adelante y ya sé todo lo que no quiero que sea. 

Participaron músicos argentinos también.

En Buenos Aires, hablando del proceso, estuve investigando los cantantes de allá, que fueron 10, y 15 instrumentistas. Entonces, trabajé unas referencias en mi estudio, se las pasaba a los cantantes de allá y si les gustaba me metía con la banda de acá a grabar. La banda en cuestión la componen Fede Echeverría en el bajo, Damián Rocha en las guitarras, en los teclados Juan Pedro Oholeguy y yo en batería. Con ellos grabé los riddims finales y con eso me fui de viaje para grabar las voces. Luego volví a trabajar en los arreglos con Juan Pedro, con Nico Uccelo en coros, Hernán Milstein en las guitarras, Daniel Flores en las melódicas y ahí terminé de ponerle un moño a las canciones.

En la Costa Este hiciste una gira por distintos estudios, Manhattan, Brooklyn, Queens, New Jersey y  Washington. ¿Estamos muy lejos de lo que se está haciendo allá?

No, no estamos lejos. Esa fue una de las principales conclusiones que saqué de todo el viaje. Si bien a mí me gusta muchísimo lo que está sucediendo allá musicalmente, acá en Buenos Aires no estamos lejos de todo eso. Obviamente hay toda una cuestión a nivel tecnológica porque allá hay acceso a otro tipo de herramientas que acá no tenemos, en estudios del mismo nivel que el mío por ejemplo. Me encontré con músicos muy interesantes. La escena es chica, no es mainstream, y esa gente es la que me interesaba. Hubo mucho compromiso y fue agradable.

Hemos hecho varias notas acá y un tema recurrente es que el vinilo se ha vuelto un formato distintivo de Kingston Factory. ¿Por qué?

Por un lado, hay algo que está muy ligado a mi búsqueda sonora. Y por el otro, el vinilo es el formato por excelencia para obtener los resultados de esa búsqueda. Hoy en día se utiliza mucho esto de no sacar LPs y sólo sacar singles, y está bárbaro, pero a mí me sigue gustando tener muchos temas en un solo material, el arte grande, darlo vuelta y que tenga un montón de información que te cuente una historia y que esté todo ilustrado. Y a nivel audio creo que le hace muy bien a la música que sale de este estudio.

Hay a su vez un material que complementa al disco. ¿De qué se trata?

Todo el viaje fue documentado en video. Las sesiones, la gente, hubo entrevistas y se está produciendo un documental mediante una ONG llamada World Wide Musicians United, con base en Buenos Aires y San Francisco. Ellos apoyan movidas de músicos y productores, y se están encargando de este material audiovisual.

La contratapa del disco dice que tu deseo es viajar, grabar y producir artistas en sus propios hogares. ¿Es este disco el primer paso de una serie de futuros discos en diferentes partes del mundo bajo la marca Kingston Factory?

Hay algo de todo eso. Planteé ciertas auto-reglas, de las cuales la principal era que yo tenía que estar presente en las grabaciones. Este título, The East Coast Sessions, deja una puerta abierta para más Sessions.

Publicar un comentario

0 Comentarios