20 años de OneChot (Parte 2)


Por María Fernanda Marcano Díaz
@MarcanoDiazMF

Como solista, junto a The BadMan Orchestra, después de las bandas

OneChot, el cantante venezolano que lleva en su música la mezcla afrocaribe del Reggae, el Dancehall y el Hip-Hop, también dedicó tiempo a trabajar su proyecto personal en paralelo a su carrera artística que germinó a finales de los 90 y principios del nuevo siglo en bandas como Negust Nagast y Papashanty SaundSystem.

Se tomó en serio una recomendación que en alguna oportunidad le hizo Fidel Nadal, con quien tiene el tema África Ruge: “El músico argentino me dijo en una ocasión: ‘Deberías apostar a ti porque las bandas pasan y uno queda’ y creo que es el consejo más oportuno que me han podido dar porque si no me hubiese quedado sin bandas”. 

Así, en 2002, junto con su banda The BadMan Orchestra decide perfilarse como solista, carrera con la que ya acumula tres trabajos discográficos: 1st  Shot (2008), Ruff (2010) y Natural (2013). Además, a finales de este año viene un nuevo álbum titulado Social (2018), del que ya lanzó su primer single Postales de Caracas, realizado para una obra de teatro homónima. También se encuentra promocionando el segundo sencillo llamado Arriba el ánimo, trabajado con el beatboxer Jhoabeat.

Los próximos lanzamientos del nuevo material, que dice tiene una intención positivista frente a la situación por la que atraviesa Venezuela, son Esperanza, con Hana Kobayashi, y Renacer, en conexión con el maestro Weil Victor Cuica.

“Estoy enfocado en colaborar con el rescate de Venezuela y la censura toma otro nivel en la industria hasta ahora no experimentado por artistas locales. Entonces en Social hablaré de lo bueno y lo malo que está pasando. Pero los sencillos serán todos positivistas porque quiero que se difunda un mensaje de aliento y ánimo a la población”, expresó el músico venezolano que este 2018 cumple 20 años de trayectoria.

Especialmente Renacer, adelanta el artista, habla al deber como ciudadanos:

El deber es renacer, antes del anochecer
Antes del oscurecer, el deber es renacer
El debes es renacer, la luz debes encender
Así todos puedan ver, el tiempo de renacer

OneChot, música hecha en Venezuela

Veinte años en escena demuestran para OneChot que la música ha sido una elección acertada pero en algún momento de su niñez también fue llamado por el fútbol. No obstante, el arte terminó sonando más alto y eso lo confirmó el artista en una oportunidad cuando, en el año 2000, hizo un intento fallido de quedarse en el campo de fútbol tras ser invitado a entrenar con el Caracas Fútbol Club. “Me exprimieron la vida. Ahí supe que lo mío definitivamente era el canto”, confesó.

Hoy, como muchos artistas venezolanos, OneChot se desenvuelve en un país que de ser tarima de oportunidades, como es su esencia innata, ha sido convertido en ámbito poco benevolente para la música, para cualquier arte e incluso para el mismo hecho de vivir; sin embargo, él se define como un "positivista acérrimo” y se niega a ser parte de ese éxodo de talento masivo al que obliga la situación. “Aunque tengo mi propio estudio, sí padezco las desventajas del cierre masivo de locales, de la censura en los medios y del éxodo de talento local a otras partes del mundo, pero soy de los que piensa: y si todos nos vamos, quién va a ayudar a cambiar está realidad”, explicó.

The BadMan Orchestra, conformado por Claudio Leoni (batería y dirección musical), Daniel Romero (bajo), Pedro Juárez (teclados), José Cheo Romero (trombón), José Alfonso Romero (trompeta) y Jesús Vetencourt a.k.a. Dr. Norrys (guitarra y coro), es parte de su proyecto como solista y aunque no es ajeno al tema migratorio, hasta ahora ha logrado superar esa traba.

“Lo más complejo es mantener a la banda cohesionada y más en estos tiempos de migración que vivimos en la actualidad. Pero se ha logrado mantenernos por dos décadas y ahora quiero que la música me lleve a conocer el mundo entero. Quiero tocar en todos los países del mundo. Quiero conocer África, Asia y Oceanía y tocar en todos los países que no he tenido el chance hasta ahora”, auguró el cantante, quien ha estado en escenarios internacionales de diversos países como Inglaterra, España, Italia, Holanda, Estados Unidos, Colombia, México, Honduras, Costa Rica, Argentina, Chile y Jamaica. 

Desde siempre la música estuvo presente en su hogar, donde una de sus paredes lucía un cuadro de Bob Marley y eran frecuentes los sonidos de jazz, música clásica, rock y reggae. Después, su relación con los sonidos se hizo más estrecha y pasó a cultivar su propio estilo y letras enfocados en la realidad, el amor, la naturaleza, las injusticias, la desigualdad, la paz y la guerra.

“Mucha experiencia me ha dado la música, he tocado para multitudes y para sitios vacíos. He compartido con artistas fenomenales, como con cabezas huecas. He visto gente reír, llorar, sentir, gritar, enamorarse; en mis conciertos me ha pasado de todo. Doy gracias a Dios y a todo mi público, maestros, colaboradores, músicos, amigos, enemigos, periodistas, managers, promotores, fotógrafos, acosadores, lovers y haters porque de todos he aprendido algo. He cosechado muchísima sabiduría y lo bueno es que apenas esto está comenzando”, concluyó.


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