Drum&Bass en las venas


Por Emi Graffignano / @graffignano y Gian Guazzone / @GianGuazzone 
Fotos: Ludmi González

Hijo del legendario bajista, tomó las riendas de su fallecido tío Carlton para darle vida al actual ritmo de The Wailers. Miembro de una de las familias reales del reggae, a Aston Jr. no le pesa para nada llevar el one drop de una de las bandas más emblemáticas de la historia de la música. 

¿Cómo es tocar con tu papá? 

Es una bendición. Un honor para mí. 

¿Es difícil o complicado en algún punto? 

Sería difícil para mí en todo caso, no para él. Porque él es el creador de sus sonidos. Yo también soy creador de mis propios sonidos pero tengo que aprender de la base, que viene de su música, e incluirla en mis creaciones para que salga algo bueno. No podés simplemente decir “soy de la nueva generación, voy a hacer algo por mi cuenta”. Así no llegás a ningún lado porque no se puede saltar del uno al cinco, tenés que seguir todos los pasos para llegar al objetivo; empezar desde la base y ahí avanzar. Él fue mi guía por muchos años. Le tengo mucho respeto. A veces, cuando está tocando me olvido que es mi papá y veo a Family Man, y me vuelvo loco (risas). Después recuerdo que es mi papá y está buenísimo. 

Como hijo de Family Man y tocando con Julian, el hijo de Bob ¿sentís alguna conexión especial con él? 

Sí, por supuesto. Con Julian, definitivamente, tenemos una concepción musical muy similar en lo que respecta a las raíces de la música reggae. Son distintos tipos de reggae. Bob Marley representa las raíces, al igual que The Wailers. Por eso es que cuando lo escuchás el cuerpo se te mueve solo. Aunque no entiendas las palabras, podés entender lo que está diciendo por la melodía y la música. Ese es el poder que tienen sus canciones. Y sí, estando en la línea de sangre desde ambos lados, indudablemente tenemos esa conexión especial cuando tocamos juntos.

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