Alborosie, libertad y fuego en un sábado cordobés


Por Santi Herrera / @SantisHerr
Fotos: Ignacio Andino

- Ufff, ¿sabés cómo fuman ahí, no?

Vos sabés cómo empiezan las charlas de taxi. Si no es el clima, el tipo te pregunta a dónde vas y qué vas a hacer a ese lugar. Si toma confianza rápido tal vez te pregunte por las chicas que frecuentan el bar. Si el viaje es largo, agarrate. Las charlas más bizarras se desarrollan arriba de los bólidos amarillos, claro está. Es así. Lo bueno es que los tipos te pueden alegrar el viaje con sus -casi siempre incomprobables- historias.  

- Yo ya tengo 31 años, cuando iba a esas fiestas era más pibe. A nosotros nos invitaban porque nos gustaba fumar, pero en realidad éramos cuarteteros. La pasábamos re bien, chabón. Antes estaba todo bien, el que tenía porro te convidaba, no es como ahora. Antes cada uno te salía un peso.

Alborosie presentó Freedom & Fyah en Córdoba.
No sé si será cierto eso de que todo tiempo pasado fue mejor, pero si hay algo que nos quedó claro es que nuestro nuevo amigo estaba empezando a ponerse nostálgico. Tampoco estoy seguro de que después de los treinta la vida se pone menos divertida pero, al parecer, el muchacho ya no la pasa tan bien como antes. Llegamos a Club Paraguay. Portazo y a la calle. Alborosie está por presentar “Freedom & Fyah”, su nuevo disco, en Córdoba. Hay bandas invitadas y no queremos perdernos de nada.

21:30. Ya estamos adentro del local. Somos Uno está abriendo la noche en formato soundsystem ante un público que baila pero -creo- no llega a entender del todo qué hace el dúo oriundo de Tijuana. Los más experimentados (acá nos conocemos todos) se dejan llevar por la música con espontaneidad, mientras que los más nuevitos contemplan con atención el poderoso set que los mexicanos despliegan a fuerza de Dancehall, New Roots y Hip Hop.

El tiempo apremia y tras la presentación de los mexicanos -que acompañaron a Alborosie en sus shows en Buenos Aires y Mendoza- Hugo Lobo y la Street Feeling Band se encuentra sobre el escenario de Club Paraguay para presentar algunas de las canciones de “Stay Rude!”, nuevo disco del líder de Dancing Mood. Siempre que hablamos de Hugo Lobo hay algo que nos gusta destacar. Y lo destacamos no sólo porque nos encanta su obra, sino porque el respeto que inspira trasciende las fronteras de la música cada vez que convoca a artistas locales para que lo acompañen en sus presentaciones. Referente indiscutido de la independencia musical en nuestro país, Hugo Lobo predica con el ejemplo brindando espacio y visibilidad a los -no pocos- talentos cordobeses. Chapeau.

Hugo Lobo, local en La Docta, presentó Stay Rude!
23:20. Mientras los integrantes de la Shengen Clan toman posiciones, en Club Paraguay resuena “The Profecy”, track que abre “Freedom & Fyah”. Suena a llamado, a salmo, a grito que pretende terminar con la pasividad y levantarse contra lo establecido. El exhorto es seguido de la irrupción de Alborosie en escena y con él, los primeros acordes de “Herbalist”, uno de los hitazos que lo llevaron a la cima de todos los charts hace unos años. Durante el desarrollo del set, el italiano se mueve, salta, agita al público y balbucea palabras en español. Pide pull-ups para lucirse con fraseos interminables, pero también se coloca a un costado para hacer lucir a sus músicos. Alborosie es DJ o director de orquesta según lo requiera el momento. Cuando el público se cae, él lo levanta con raggas incendiarios y cuando la situación lo pide, hace que el clima se ponga denso, pesado, pero sin perder esa intensidad que tanto caracteriza a su música. Pasan canciones nuevas y no tan nuevas. Alborosie nunca se queda quieto.

- Messi es el N°1. Ustedes son los campeones del mundo. El fútbol argentino es el mejor.

Camiseta de Lio en mano, el tano nos hace un guiño al corazón… ¿demagogia? no sé. De todas formas, la celeste y blanca no te quedaría nada mal, tano.

El show va llegando a su fin a puro Rub a Dub y New Roots con los clásicos de “Soul Pirate” a la cabeza. Cuando algo está por terminar, te das cuenta sin que te lo digan.  Empezás a pensar en las canciones que faltan y que, tal vez, no llegue a tocar. Te quedás con ganas de más, pero a la vez tratás de sacarle el jugo a todas y cada una de las canciones con las que finaliza el show. Viene “Kingston Town” y Club Paraguay estalla. El -a esta altura- himno de Alborosie retumba y la despedida se hace inminente. Suena “Blessings”, el lover que popularizó junto a Etana y se retira primero; detrás suyo la Shengen Clan. Pasa un momento y todos vuelven a escena.

- Mi productor me dice que tengo dos minutos más de show

El italiano toma su micrófono y a la cuenta de tres suena “Fly 420”, uno de los cortes difusión de “Freedom & Fyah”. Un Reggae con aires pesados de Dubstep y electrónica se apodera del Club. A esta hora el humo en el ambiente ya es espeso y sólo queda disfrutar de los últimos acordes de la Shengen Clan. Termina la canción. Dread out.


Salimos de Club Paraguay y la escena de hace unas horas se repite: calle desierta, frío y brisa que te hiela la cara. Brazo arriba y taxi, otra vez.

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