Entre el reggae y el fútbol


Por Emma Roots

El Facu Peralta tal vez es uno de los mejores cantantes y bateros de reggae de nuestro país, y eso no solo por sus cualidades y aptitudes técnicas y vocales, sino porque la constancia y el trabajo le van demostrando día a día que la búsqueda de la excelencia tiene poco que ver con la suerte, y mucho que ver con las ganas y la perseverancia. Mano a mano con el líder de Binghiman & The Natives y baterista de Sessiones, les dejamos una linda charla a pura gambeta y ritmos jamaiquinos. 


¿Cuándo se cruza la vida de Facu Peralta con la música, y más precisamente con el reggae?
Empecé en el año 1996 en una banda de rock a la que me incorpore en la secundaria, la cual era liderada en ese entonces por Nicolás Lagreca en bajo y voz (actual guitarrista de Binghiman) y Juan Martin Olivera en la batería (actual baterista de Binghiman). Era muy seguidor de esa banda llamada Don Incienso y amigo de los músicos. Una vez me escucharon cantar y me invitaron a un ensayo y desde ahí no paré. A su vez era futbolista de inferiores y pase por varios clubes grandes del fútbol argentino, después dejé y le di a "la guitarrita" como decían nuestros padres en esa época
Con el reggae me encontré en el año 1999 escuchando Bob Marley y Los Cafres, y empecé a tocar reggae en el año 2003 con “Alberto Capeletti", que la conformábamos con el grupo vocal The Hamptons (hoy coristas en los 25 años de música de LOS CAFRES).
Luego de Alberto Capeletti toqué la batería dos años en Livity Songs (primer banda ganadora del Reggae Contest Latino). Cuando ellos ganaron yo hacia 2 años que había dejado de tocar para formar Binghiman.

¿Y cómo se hace para desequilibrar la balanza entre esas dos grande pasiones que son la música y el fútbol? ¿Costó tomar la decisión de dejar la pelota?
Fue un tema. Mi viejo me llevaba a todos los entrenamientos, el colegio me dejaba salir antes para ir. El último tiempo jugando al fútbol fue difícil por un montón de problemas dentro de la familia, sumado a algunos problemitas de conducta que tenía y  también excesos (risas). De a poco me daba menos ganas de ir a entrenar y más me gustaba estar en el escenario y a su vez hacia teatro y sentía que las tablas eran mi lugar. Con esta te morís: en el año 1998 fui a una pre convocatoria para la selección sub 17 y quede entre 2500 jugadores para ir al Mundial de Qatar en el cual Argentina salió campeona del mundo. Cuando llamaron a mi casa para decirme que había quedado seleccionado yo me había escapado de casa (“mejor no entremos en detalles”, y ríe nuevamente). Mi viejo me odió. Me desvié del camino del futbol, estuve ahí pero bueno. En ese entonces no sabía que tenía que laburar y esas cosas.

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