El que sabe, sabe...


Por Emi Graffignano / @egraffignano

Corría el año 2003. Un operador de Rock & Pop, seducido por el sonido jamaiquino, se pone en la cabeza llevar a cabo un proyecto que más de uno hubiese dado por desecho de sólo pensarlo. Un tal Santiago Palazzo, que por entonces operaba programas ultra rockeros como “El quinto jinete” o “Tiempos violentos”, aprovechaba cada vez que podía y casi sin pedir permiso enchufaba uno o dos temitas de reggae. “Sin querer queriendo”, diría el Chavo. Como para cortar con tanta “rudeza”.
Pasaron los meses, y perseverando –o molestando dirían otros- logró que Enrique Prosen, por entonces director de la famosa FM rockera habilitara un pequeño espacio destinado al folklore jamaiquino. Allá pasada la medianoche, donde no jodiera. Más de diez años después, ese proyecto que dio en llamarse La De Dios fue retirado del aire, sin respuestas claras, olvidándose de que el ciclo supo ganarse toda una audiencia a una hora más que jodida para el éter. Sin embargo, en el medio de todo eso, LDD se coronó como “EL” programa reggaero de Argentina. Convocó grandes artistas, impulsó otros no tan conocidos y fue la Meca del peregrinaje de bandas y bandas que buscaron suerte en la Babilonia.
Santiago Palazzo, mano a mano con Cool Ruler; palabra autorizada si las hay:

¿Cómo llegó a tus oídos el reggae?
Lo primero que escuché de ese estilo fue The Police. En el ‘79 “Outlandos d’amour”, que tenía temas como “I Can’t Stand Losing You” y “So Lonely”, tenía 8 años, poco entendía de que ese trío de rock inglés se inspiraba en música de Jamaica. A Bob Marley lo escuché más o menos consciente cuando me compré “Legend”.

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