Una manga de PelaGatos


Por Emi Graffignano / @graffignano

Esta historia comienza una noche, cuando tres amigos disputaban a muerte un torneíto de Play Station en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Mientras dos de ellos se batían a duelo, el otro hacía capilla con un diccionario de sinónimos. En la cabeza de estos tres pibes ya corría por entonces la idea de armarse un programa de reggae, nada del otro mundo, más para compartir otro rato juntos que otra cosa. Entre birras y fasos, el debate se centraba por cuál sería el nombre de este nuevo emprendimiento. Hasta el momento iba alzando vuelo la opción “Esto en mi barrio es pelea”, que en voz de uno de los protagonistas “hubiese durado un mes”. De repente, como sucede en estos mítines, la luz se echó sobre uno de ellos. El que husmeaba el diccionario compartió una palabra que, por definición, arrojaba sinónimos tales como tonto, pelele, lelo… es decir, alguien que vive fuera de la sociedad, un excluido. No hizo falta más que cruzar miradas para saber que ese era el nombre ideal para representar un proyecto gracioso y descontracturado, aromatizado con algunas yerbas provenientes de Centroamérica que nacía para romper el molde de un folklore que no nos pertenece. Doce años después, esta es la historia de un hito en el reggae argentino: PelaGatos

¿Por qué nace PelaGatos? 

Marcos Álvarez Igarzábal: Yo me quería levantar a una mina que le gustaba mucho el reggae. Yo empecé a ir a ver shows con ella, aunque a mí ya me gustaba Los Cafres y Gondwana, que es lo que más escuchaba y por donde entré al reggae. 

Iñaki Durán: Digamos que todo arrancó por lo que todo hombre arranca que es “querer levantarse minas” (risas). Después por supuesto, el amor por la música, por el reggae y por el proyecto que también fue desembocando en dar un espacio a un montón de bandas y artistas. Nos fue despertando inquietudes y abriéndonos puertas que no sabíamos que se nos podían abrir para ser lo que hoy es PelaGatos. 

MAI: Desde el lado creativo siempre tiene una exigencia nueva y nosotros nos las vamos poniendo sin querer, sin darnos cuenta, indirectamente. Todo lo que hacemos nace de nosotros, nos sentamos y pensamos. 

IK: Un poco la clave del proyecto es la insistencia, la perseverancia, que creo que es fundamental para cualquier proyecto como el nuestro, independiente, del cual hoy todavía no podemos vivir y todos seguimos laburando en otras cosas. Pero seguimos creyendo y seguimos apostando por esa perseverancia de hacer lo que nos gusta y nos apasiona. Y además, del aprendizaje que hemos tenido. Hoy yo, el negro (Marcos) y todos los chicos que integran el proyecto se llevan una experiencia que nadie se va a llevar de ningún medio de comunicación. 

MAI: Y con la cabida que damos nosotros, de buena onda y amistad. Que muchas veces nos equivocamos. Pero por ejemplo, hay que destacar a Fernando (Sarzynski) que es un motorcito que no para de producir cosas y hasta hay que ponerle el palo en la rueda para que frene dos segundos. O el “Pelado” Carluccio (Sergio) que vino un día y dijo que le coparía sacar fotos y no tenía ni cámara, no era fotógrafo. Y hoy lo es, buenísimo, y es uno de los fotógrafos que la gente más reconoce en la escena del reggae. El 80% de los artistas a los que les sacó fotos las tienen en su foto de perfil en Facebook, tipos como Don Carlos, Willy de Cultura Profética y tantos otros.

ID: También está Pablito (Ríos) que es productor, escribe en la web, egresado en TEA no tenía espacio para escribir; hoy lo hace, va a cubrir shows, hace de todo. 

MAI: Gian (Guazzone), que fue el último que entró, escribió un día por Twitter que quería trabajar con nosotros. Él estudia sonido y justo necesitábamos un sonidista. Y el primer laburo que tuvo fue grabar a Guille Bonetto de Los Cafres. Y después un montón de pibes más: Kito, Lucas, Quique, Manu, Seba, Maiti, Julio, Ricardo, Santi y muchísimos más.

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