Traigan palabras, que música sobra


Por Santi Herrera / @SantisHerr
Fotos: Ignacio Andino

Y sí, a veces es en vano. Cuando está todo dicho, es muy difícil encontrar palabras, sinónimos, analogías y cuanta expresión autorizada por la RAE podamos aplicar a un texto. Dancing Mood volvió a Córdoba, y con eso volvieron los dolores de cabeza para quienes tenemos que escribir acerca de esa nave musical comandada por el gran Hugo Lobo

La cita del 8 de abril estaba pactada en Krakovia desde hace un par de meses. Un nuevo espacio para la música acaba de abrir en Córdoba y eso es –como siempre- un gran motivo para festejar ¿Y qué mejor que Dancing Mood para hacerlo? 

Los locales de Brote Mestizo dieron el puntapié inicial de una velada que si bien comenzó temprano, ya contaba con una buena cantidad de público al momento del set de los cordobeses. La banda, que se encuentra presentando “Ashpa”, su disco debut, calentó la pista con un tándem de buenas y consolidadas canciones que demostraron el gran momento que atraviesan. 

Pasada la medianoche, la gran orquesta de Ska ya estaba deleitando a todos con un tracklist que repasó canciones de su material más reciente, llamado “Ska Explosion”, y de toda su trayectoria, en un show que fue un ir y venir en el tiempo. He visto muy pocas bandas que manejen tan bien los “estados de ánimo” de su público como Dancing Mood. El show pasa del agite y la adrenalina a la serenidad y parsimonia, para luego volver a explotar en alegría desenfrenada. La presencia del gran Pablito Molina poniéndole voz a canciones como “Sufferer” y “The harder they come”, cover del enorme Jimmy Cliff, le dieron al show esa calma que se avizora antes de cada tormenta. Y vaya que después se desató la tormenta. 

Córdoba es tierra de baile, eso lo sabemos todos. Es una fama que nos hemos ganado a gracias a esa música tan rica que es el cuarteto. El cordobés lo sabe y en el fondo creo que Hugo Lobo también. Si hubiese tenido la posibilidad de mutear por un momento la banda y mirar atentamente al público, no hubiese podido distinguirlo de un show de, por ejemplo, de La Mona Jiménez. Tal vez exagere, pero así se siente. Ojos cerrados, rostros de satisfacción, manos entrelazadas y mucho baile, siempre mucho baile. Tal vez por ese lado venga el gran amorío que Dancing Mood ha sabido forjar con esta ciudad y su público. No sabría decirte por qué, pero que es amor, de eso estoy seguro. No puedo explicarlo, pero qué lindo es sentirlo. Vamos, traigan palabras, que música sobra.

1 comentario:

Mati dijo...

Me gusta esa combinación entre el redactor y el fotógrafo!

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